Home > Archives > La Familia es lo Primero >
.
¿Bendecida, Yo?
.
Fotografia: Anthony Eden
No lo digo en términos de bendecida en sí misma, sino de “afortunada”. Sé que soy afortunada. La mayoría de nosotros que vivimos vidas burguesas somos bendecidos. He visitado países del tercer mundo, barrios pobres atestados y sectores empobrecidos de los Estados Unidos y reconozco las formas en que he sido bendecida.

Lo que nunca he creído es que alguien se refiriera a mí como “bendecida“. Aquella palabra significa “digna de alabanza” o “digna de reverencia”. La primera vez que leí Proverbios 31:28, rogué para llegar a ser esa clase de madre. “Sus hijos se levantan y la felicitan; también su esposo la alaba.” Luego de convertirme en madre, la enormidad de trabajo que acarrea y la falta de habilidades de mi parte, me llevó a creer que no llegaba a entrar en esa categoría. Y luego de mi divorcio, el resto del versículo “también su esposo la alaba,” me dejaron claro que era una causa perdida.

Mis habilidades de mamá nunca llegaron a compararse con las de la Madre Teresa, por ejemplo. Yo era una mujer insegura, impaciente, bordeando la melancolía. ¿Cómo alguien así podría llegar a ser bendecida?

Sí, fui una buena madre. Bueno, fui una madre constante. Creía en auqello de estar siempre disponible y mis hijos y yo hacíamos cosas juntas todo el tiempo –quisiéranlo o no. Afortunadamente, ser una mamá dueña de casa me permitía que participara de todos sus juegos, actuaciones escolares, conciertos de banda y coro y conferencias de padres y maestros. También llegué a ofrecerme como chofer para trasladar a los niños de la escuela cada vez que me necesitaran. Mis hijos debían sentarse conmigo en la iglesia y prefería que trajeran a sus amigos a casa. No podían escaparse de mí.

De manera que fue realmente una sorpresa cuando cumplí los 60 años y mis hijos, sus cónyuges y mis tres nietos, me regalaron un CD con una canción que ellos escribieron y cantaron para mí. Ahí fue cuando recordé que Dios hace la diferencia cuando se lo pedimos. Y yo le pedía cosas a Dios todo el tiempo.

He aquí un verso de “Bendecida Seas”

Ella fue mi madre, insegura y un poco temorosa.

Pero su Padre nunca la dejó sola, siempre la apoyaba y la guiaba. Ahora todos nosotros podremos contar su historia, Somos su corona de gloria. Y hoy honramos su nombre.

Bendecida seas, oh, mi madre y mi amiga, En este momento tus hijos se levantan nuevamente Para cantar que eres bendecida, Por el amor tan grande y verdadero Te agradecemos por siempre, bendecida seas.

Si usted se lo está preguntando, todavía le pido a Dios que haga la diferencia mientras trato de ser una bendición como madre, como suegra y como abuela. Esos oficios son los más importantes y no quiero desperdiciarlos.

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a Lea los comentarios de nuestros lectores
______________________________

Por Dee Litten Reed. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.