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¿Cuán Alta Es Su Fiebre?
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Fotographia: MorgueFile
Mi hija, mi yerno y mi nieto Jake estaban de visita desde Cornualles, Inglaterra. Lo pasamos muy bien poniéndonos al día y presentándole a Jake a sus primos Tommy y Brandon. Pero sucedió lo inevitable: Jake, de 18 meses de edad, se enfermó con fiebre alta. Muy pronto, Brandon, de 9 meses, también se enfermó y, finalmente, Tommy, de 4 años de edad, comenzó a sentirse mal. La tos acompañó a la fiebre, pero no tenían ningún otro síntoma. Los bebitos terminaron por ponerse taciturnos, lo cual logró acabar con nuestros planes de mostrarles los alrededores de Saint Louis.

Siempre es interesante ser la matriarca de un grupo como ése. De vez en cuando los hijos se acercan a perdirme consejo –algo que aborrecían hacer cuando eran adolescentes, pero desde que peino canas piensan que quizás sepa algo.

Joelle me preguntó si debía dejar de darle Tylenol a Jake para saber cuánta fiebre tenía. Hay personas que piensan no administrar ninguna medicina para que la fiebre permita que el cuerpo reaccione ante la infección. Siendo que no pertenezco a esa línea de pensamiento, cometo el error de querer que estén cómodos y verificar la temperatura cuando es momento de darles una nueva dosis. Si sube, entonces les doy más.

Termómetro de Lectura Bíblica

Mi mente vaga mientras pienso en otras cosas que deberíamos dejar de hacer para verificar si realmente las necesitamos. Uno de los hábitos que trato fuertemente de cumplir es la lectura diaria de la Biblia y la oración. No es algo que yo haga fácilmente. Soy perezosa y no me gusta planificar algo que debe hacerse diariamente y a cierta hora. Trato de hacerlo cuando lo siento, pero es demasiado fácil pasarlo por alto. Y, a diferencia de la fiebre, no existe un termómetro de lectura bíblica que me diga cuándo necesito otra dosis. No hay una medida que pueda usar para diagnosticar si mi tiempo de estudio mejora mi vida o me ayuda a parecerme a Cristo. Pero lograrlo sin esos pasos es demasiado arriesgado. No quiero saber cuán alta puede llegar a ser “mi fiebre” sin esos elementos.

“Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito” (Josué 1:8).

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Por Dee Litten Reed. Derechos © 2007 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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