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La “Sabelotodo”
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Fotografia: Joe Kucharski
“Estoy muy preocupada.” Un miembro malintencionado de la iglesia había cuestionado a mi esposa acerca de la forma particular que teníamos para criar a nuestros hijos y le explicaba la “forma correcta” de hacerlo. Mi agotada esposa le sonrió cansadamente y procuró darle una explicación.

Si usted es padre de hijos pequeños, sabe de sobra lo frustrante que puede llegar a ser. Los hijos no vienen en paquetes de “buen comportamiento”, ni como tampoco con un libro de instrucciones. Ser un buen padre puede llegar a ser frustrante. No, permítame reformularlo; a veces puede parecer casi imposible. ¿Por qué será que las únicas personas que parecen ser expertos en la crianza de los niños son aquellos que no tienen ninguno?

He aquí algunas maneras que usted puede lidiar con aquellos individuos malintencionados que piensan saberlo todo:

1. Sonría y sea cortés. Enojándose y explotando ante alguien que mete su nariz donde no le corresponde, sólo puede confirmar ante sus ojos su incapacidad como padre. Agradézcale por su preocupación y dígale que está haciendo lo mejor posible.

2. Cerciórese de conocer bien su rol de padre en la crianza de sus hijos y por qué usted ha tomado cierta posición. Prepárese para hablarle en forma bondadosa pero firme, de manera que esa persona puede comprender lo que usted le está diciendo. Mantenga esa posición si es que está seguro de tener la razón.

3. Repita la oración de la serenidad cuando se sienta enojado con aquellas personas que se creen tan conocedoras acerca de cómo criar a los hijos. He aquí la oración de la serenidad dividida en tres partes:

a) “Dios dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar.” Usted no puede cambiar las actitudes que las demás personas tienen de cómo cría a sus hijos, y tampoco Dios le pide que lo haga. Busque la paz del Creador para comprender que usted no puede complacer a todo el mundo—por mucho que trate.

b) “y el coraje para cambiar lo que puedo cambiar.” Enfrentémoslo; todos podemos aprender a criar mejor a nuestros hijos. Y, aún el consejo de una sabelotodo desagradable puede ser valioso. Dios puede ayudarnos a tener el valor para cambiar lo que necesitamos cambiar.

c) “y la sabiduría para reconocer la diferencia.” Como padres, a menudo limitamos lo que podemos o no podemos cambiar. Nuestro Divino Consejero nos puede ayudar a reconocer esa diferencia.

La buena crianza de los hijos no es fácil y nunca lo será. Tratar constructivamente con aquellos que piensan que tienen todas las respuestas, nos puede ayudar a descubrir la parte del equilibrio que buscamos.

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Por Michael Temple. Derechos © 2014 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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