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La Tumba Vacía
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Fotografia: MorgueFile
Cuando pensamos en algo que está vacío, generalmente es negativo: una lata de galletas vacía, un bolso vacío, un tanque de gasolina vacío o una casa vacía. Pero con la Semana Santa ya en el pasado, no dejo de pensar en algo más que está vacía –y me alegro de que así sea –la tumba vacía.

El hecho de que la tumba de Jesús esté vacía es algo que me llena de esperanza. El vacío de Su tumba me otorga la promesa de que algún día nuestro mundo nuevo también estará vacío –vacío de tristeza, de llanto, de dolor y de muerte.

Nunca olvidaré el día en que nuestra hija que entonces tenía cuatro años, me recordó la importancia de una tumba vacía. Fue una tarde normal y pacífica. Estaba sola en nuestra sala familiar cuando sonó el teléfono, dándonos la horrible noticia acerca de nuestra querida amiga.

“¡Nancy!”, una voz lloraba en el teléfono. “¡Mataron a Shannon!” El teléfono comenzó a deslizarse de mi mano y casi me caigo al suelo por el impacto y la tristeza.

Unos años antes, Shannon había sido una fiel miembro de mi grupo juvenil. Era el tipo de adolescente con el que usted podía contar –siempre dispuesta a ayudar, siempre asistiendo a cada reunión y siempre animando a los demás. Era una de las personas más amables que he conocido, había sido la niñera de nuestro primer bebé y era una sierva fiel que dedicó su vida para servir a los demás. Pero ahora, debido a un acto brutal, ya no estaba entre nosotros.

Sientiéndose Adormecida

No recuerdo el resto de aquella llamada telefónica. Lo único que recuerdo es haberme sentido adormecida. Estaba tan impactada que cuando se lo comuniqué a mi familia ni siquiera lloré. Pero después, cenando con mi esposo e hija, las lágrimas comenzaron a fluir.

“¿Qué pasa, mamá” mi hija preguntó, arrugando su frente.

“Querida, estoy llorando porque estoy triste. Hirieron tanto a Shannon que los médicos no pudieron lograr que se recuperara.”

“No llores, mamá,” dijo en tono optimista. “Tú sabes que cuando Cristo venga, ¡Él sacará a Shannon de su tumba!”

Era así de práctico para ella. Y es que Dios lo había prometido y algún día lo haría.

Cuando aquel año llegó Semana Santa, mi hija me dibujó un retrato que coloqué en el álbum de recortes de nuestra familia. Para algunos, el retrato tal vez parezca un montón de círculos, líneas y garabatos. Pero para mí, es lo que ella me dijo que era –el sol brillando intensamente, un ángel en el cielo, María sonriendo y Jesús, cerca de una tumba vacía. Para mí, el retrato habla de la fe de una pequeña que simplemente cree que: así como Jesús prometió que se iría al cielo –y lo hizo–, Él también prometió que resucitaría a aquellos que amamos –y Él lo hará. ¡Aleluya!

“El ángel le dijo: No tengas miedo, porque yo sé que estás buscando a Jesús, que fue crucificado. No está aquí; ha resucitado, tal como dijo que lo haría” (Mateo 28:5-6).

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Por Nancy Canwell. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VESION INTERNACIONAL ® 2002.


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