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Centro de Mentores
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Fotografia: Mary R. Vogt
Ser un mentor o un tutor de jóvenes es una gran oportunidad para proporcionar apoyo, consejo y ejemplos constructivos a los adolescentes. Para los cristianos, esta es una oportunidad que tienen de compartir el amor y la libertad que provienen de Dios. Mientras que muchas amistades se desarrollan en forma natural a través del tiempo, usted también puede considerar ser un mentor.

¿Sabía, usted?

En los Estados Unidos, 17,6 millones de niños necesitan mentores. De los mentores existentes, un 96% de ellos recomiendan transformarse en mentores para otros (extraído de Mentoring in America 2005: A Snapshot of the Current State of Mentoring.)

Un estudio privado en colaboración con Little Brothers y Little Sisters (programa perteneciente a Big Brothers, Big Sisters) demostró que:
El 46 % de ellos son menos propensos a utilizar drogas ilegales
El 27 % de ellos son menos propensos a beber bebidas alcohólicas
El 52 % falta menos a la escuela
El 37 % falta menos a clases
Son más seguros de su desempeño escolar
Se llevan mejor con su familia

Recuerde…
Ser mentor es un asunto dual: No importa la edad que tenga, usted posee la fuerza y las perspectivas extraordinarias para compartir con su adolescente. Disfrute aprendiendo el uno del otro.

¿Buscando a Alguien por Quien Convertirse en Mentor?
Si no sabe dónde comenzar, visite la página web www.mentoring.org. Este sitio le ofrece un punto de vista extraordinario para convertirse en mentor en su comunidad, escuela, negocio o iglesia.

¿Qué hago si soy Yo Quien Necesita un Mentor?
Si buscas a una persona de más edad para ofrecerle tu amistad, he aquí algunos puntos a tener en mente:

1. Reflexiona sobre lo que buscas en un tutor, entonces luego de ponerlo en oración, haz una lista de posibles mentores. Ábrete al consejo de Dios. Dios podría indicarte a alguien de tu familia o amigos e incluso podría guiarte hacia alguien de tu iglesia o comunidad.

2. Decide cómo lograrás el acercamiento con la persona elegida. Dependiendo de tu relación con él o ella, puedes desear enviarle un correo electrónico, llamarla por teléfono o conocerla personalmente.

3. Pregunta. Explica bien por qué deseas que esa persona en particular sea tu mentor. Prepárate para recibir un “no” como respuesta. Aunque muchos están dispuestos a ser mentores, algunos no tendrán el tiempo ni el deseo requeridos. No te des por vencido.

4. Sé paciente. Las amistades toman su tiempo y algunos riesgos. Ten presente, sin embargo, que construir una mistad vale la pena.

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Por Emily Eskildsen. Reimpresa con el permiso de Mid-America Outlook Magazine, Vol. 28, #1 y el de Mid-America Union. Derechos © 2007 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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