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Se Necesita Voluntarios
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Foto: Bazil Raubach
Deamonte Driver, un chico de doce años de edad de Maryland, falleció innecesariamente el 25 de febrero. Una infección proveniente de un absceso dental sin tratamiento se había esparcido por su cerebro. Una visita a cualquier clínica dental habría resuelto fácilmente el problema, pero su madre no tenía seguro médico ni dinero para costear los gastos de un dentista.

Yo tengo una hija un año mayor que Deamonte, y no puedo siquiera imaginar los sentimientos de tristeza e impotencia de esa madre.

Esta historia tocó a mi marido en forma especial. Él dirige una clínica dental móvil de organizaciones cristianas internacionales sin fines de lucro. El dispensario es manejado por un motor de 38 pies, con dos operadores dentales. El viaja hasta unas 150 millas de casa, atendiendo a aquellos que no tienen a quién acudir. Lo hermoso de esta base misionera sobre ruedas es que todos quienes trabajan con él son voluntarios. Dentistas, ayudantes e higienistas locales ofrecen sus servicios libres de cargo para tratar a las personas. Sus clínicas pueden ser atendidas en las afueras de una iglesia local, de un campamento migratorio, de una escuela o de una cárcel. Los pacientes clasifican si no tienen seguro médico o poseen bajos ingresos. Todos ellos son atendidos con respeto y profesionalismo. El año pasado estos voluntarios trabajaron más de 1.500 horas, tratando a más de 1.300 pacientes y proporcionando la mitad del costo de unos cuantos millones de dólares en servicio gratuito.

¿Qué hubiera sucedido si estos voluntarios no hubiesen estado dispuestos a servir? ¿A quién se habrían quejado esas personas? Cientos de ellos sufren de abscesos dentales, al igual que Deamonte.

La Respuesta a Muchos Problemas Comunitarios

Me pregunto si el voluntariado sería la respuesta a muchos de nuestros problemas comunitarios. A menudo cuando escuchamos la palabra “voluntario” pensamos en alguien que tiene mucho tiempo libre: una persona de la tercera edad, una dueña de casa o alguien que trabaja a tiempo parcial. Pero también existe una gran necesidad de profesionales que trabajen jornadas completas. Ellos tienen la educación y los dones que otros no poseen. La clínica dental de mi esposo no podría funcionar sin ellos.

Pienso que cada ciudad de esta nación, por pequeña o grande que sea, está repleta de oportunidades para que las personas ofrezcan sus habilidades en forma voluntaria. ¿Cuáles son sus dones? Una vez que usted se haya contestado esa pregunta, puede ir en busca de un lugar donde poner en acción aquellos dones. Sé que es difícil cuando uno tiene su propio trabajo y familia que cuidar, pero otras personas también lo necesitan. Necesitamos cuidarnos los unos a los otros. Es lo que Jesús nos pidió, cuando dijo: “Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas…” (Gálatas 6:2).

Nunca olvidaré la tarde en que fui a la tienda con mi esposo y una mujer vino corriendo hacia nosotros. Meses atrás ella había llegado hasta el dispensario dental en busca de ayuda para unas caries en los dientes frontales. Uno de los dentistas los había restaurado dejándolos como nuevos. Nos detuvo y nos dijo con entusiasmo: “¡Sólo quería que vieran mi sonrisa!” Un voluntario había cambiado su vida.

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Por Kathy A. Lewis. Derechos © 2007 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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