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Charles, Mi superior
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Fotographia: Martin Walls
Charles tiene 18 años, asiste al instituto donde trabajo, sonríe mucho, tiene algunos momentos de mal genio y observa el mundo a través de sus cristalinos ojos azules. Charles es retardado mental.

A Charles lo llevan al instituto cada día personas que viven en su vecindario. Allí lo cuida un maestro de educación especial junto a sus ayudantes. De vez en cuando, tengo el privilegio de sustituir a su maestro. Paso el día con Charles y otros tres jovencitos discapacitados en el mismo salón. Lo he denominado el cuarto divertido, ¡y realmente lo creo! Un día con Charles incluye una rutina paraponer juntos grandes rompecabezas, saborear bocaditos, ver el programa Price is Right (le encanta Bob Barker), y dar muchas caminatas por los pasillos, ¡que más parecen carreras detrás de Charles! Al final de un día con Charles y sus amigos, estoy agotada; pero contenta.

A muchos maestros no les gusta sustituir en ese salón; pero a mí, sí. Es verdad que mi manga está toda mojada con sus babeos. Seguro que me es difícil llevar al baño a un joven que es mucho más grande que yo. Y, sí, sería más fácil si él pudiera hablar como las otras personas. Pero entonces no sería Charles, ¿verdad? Cuando estoy con Charles y sus amigos no puedo sino estar de acuerdo con Mr. Rogers, cuando dice en su programa de televisión: “¡Me gustas tal como eres!”

Más Completa de lo que Antes Fuí

Ralph Waldo Emerson dijo: “Cada hombre es superior a mí.” Eso es muy cierto, y yo creo que es debido a eso que mis días en ese cuarto especial siempre me hacen sentir más completa de lo que antes fuí. Me doy cuenta de que mientras me muevo en forma equilibrada, hablo comprensivamente y puedo ir al baño por mí misma, aún puedo aprender muchas cosas de Charles. Como la paciencia. Esperar por su merienda requiere una medida de paciencia que tal vez yo no tenga. Después de todo, si deseo un bocado, me levanto, camino hacia la despensa y lo cojo. Me toma sólo unos pocos segundos.

Es bueno recordar que podemos cohabitar en este planeta con todo tipo de personas y aprender algo de los demás. A fin de cuentas, no importa lo que la vida nos depare, fuimos creados a la imagen de Dios. No hay excepciones. Le agradezco a Charles por recordármelo.

“Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40).

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Por Gwen Scott Simmons.  Derechos © 2007 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1996.


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