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Llenando el Centro
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Foto: Fredrik Berglund
Un día, mientras navegaba en el internet, mi vista quedó atrapada en un anuncio antes de que pudiera seguir adelante. Hombres y mujeres felices, jóvenes y adultos que me miraban fijamente a través de un surtido de elegantes gafas mientras una voz optimista me decía: “Existen tantas oportunidades de llegar a ser una persona nueva, ¡con sólo cambiar sus gafas!” La nota publicitaria de 30 segundos realizada por una fábrica bien conocida de lentes, demostró un asombroso conocimiento de la sique humana. Porque, ¿no deseamos todos convertirnos en personas nuevas?

El creciente aumento de cirugía láser deja claro que las personas a menudo no están satisfechas con sus narices, labios, párpados, mejillas, mentones, arrugas, pechos y barrigas, como también de otras partes de su anatomía.

Los salones de tatuaje que antes eran sitios sombríos, ahora son aceptados como puntos de reunión tanto de jóvenes como de adultos que desean ornamentaciones en la piel.

Lentes de contacto multicolores atraen a personas con visión 20/20 para adornar su iris, dándoles un toque diferente, que no tenían al nacer.

Tinte para el cabello, uñas acrílicas, sostenes acolchados, depilaciones, blanqueador de dientes, salones para bronceado y perforaciones, atestiguan aún más que nuestra cultura desea modificar la forma en que vemos con esperanza el hecho de que alterando nuestra apariencia nos acomodaremos a una nueva y mejor vida.

Mis Problemas No Desaparecen

Y en algunas ocasiones eso ayuda. A los 16 años de edad cambié mis horribles lentes por lentes de contacto y mis dientes de conejo por frenillos. ¡Me veía mejor, por supuesto! Pero en el fondo, muy profundamente, mi baja autoestima todavía era la de una persona amargada. Mis problemas no desaparecieron con mis lentes Magoo ni cambiaron mi vida debido a mi mejorada apariencia.

De hecho, no fue hasta que acepté a Jesús como mi Salvador personal que mis profundas heridas comenzaron a sanar. ¡No me pregunte cómo Dios lo hizo! Sólo sé que cuando le dí mi vida al Señor, el amor del Creador comenzó a llenar el vacío que había en mi corazón. Donde alguna vez vivió el anhelo, el vacío y la lucha, hoy en su lugar existe la alegría, el contentamiento y la paz.

Si su deseo es convertirse en una persona nueva, ¡Jesús es la respuesta! Rendido ante el Señor, su vida cambiará de múltiples maneras. Así como una semilla sedienta e inactiva, rociada por la Gracia de Dios, usted florecerá y prosperará en el completo potencial que su Creador quizo que usted tuviera.

Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo…” (Ezequiel 36:26).

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Por Kathy A. Lewis. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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