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Hombre en Fuego
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Fotografía: MorgueFile
El verano siguiente a mi primer año en la Universidad, llegué a una singular conclusión que tal vez tenga que ver con los nervios de un joven que ha sido expuesto al tipo de situación en la que entonces me encontraba. Luego de haber conocido a la mujer de mis sueños durante aquel semestre invernal, me di cuenta que nunca podría respirar bien si ella no formaba parte de mi vida.

Habíamos ido a un centro comercial y mientras ella hacía comentarios casuales de cuán asombroso era este o aquel anillo, mi corazón comenzó a acelerarse, a brincar y casi a salírseme del pecho. Registré cada uno de sus comentarios relacionados con el anillo que ella deseaba porque sabía que dentro de muy poco me convertiría en lo que cada vendedor de joyas afirma acerca de uno: una presa fácil.

Pero antes de comprar un anillo, debía hacerle frente al costo. Había escuchado por casualidad a un amigo del internado decir cómo cada verano ahorraba suficiente dinero para comprarse una isla pequeña, y supe que yo también tenía que hacer algo parecido. Lo que deseaba hacer yo era ser un bombero de los que apagan incendios voraces. Como usted sabrá, cada verano pareciera que la mitad del occidente de los Estados Unidos se inflamara, como nos lo muestran los canales de televisión. Ese era el tipo de acción que yo deseaba realizar. Y lo hice.

Enfoque Singular

Lo que mi amigo se olvidó de mencionar al obsequiarme historias de piscinas llenas de monedas, fue que este tipo de trabajo no sólo era peligroso y emocionante, sino que era el trabajo más difícil que jamás se haya imaginado usted, multiplicado por el cuarto elemento. Él no mencionó una tripulación de bomberos que lo despiertan a las cuatro de la mañana pateando cualquier cosa que parezca un ser humano amontonado dentro de una carpa. Él no me dijo que trabajaría durante sesenta horas sin parar con un equipo de contraataque que hacía lo imposible por apagar un fuego que se dirigía hacia varias casas en el campo. No me dijo que yo olería a humo durante dos meses después que la temporada de incendios hubiera terminado. Y, ciertamente, no me dijo que nos pagarían cuando el gobierno hiciera los cheques y los enviara meses y meses después de haber apagado el último incendio de la temporada. Pero, ¿les mencioné que yo tenía un enfoque singular?

Aquel otoño hice muy feliz a una gerrera vendedora cuando entré a la joyería luego de cambiar mi cheque de incendios forestales. Trabajé duramente por cada pieza de metal de ese anillo de compromiso, pero también por aquella demanda tan poderosa. Si vamos en pos de ideales de paz, de justicia y de esperanza de la misma forma en que conseguí aquel anillo de compromiso, esta atribulada tierra puede ser transformada un millón de veces. Oro por ir hoy en pos de la paz, de la justicia y de la esperanza, tal como si estuviera siendo perseguido por un incendio voraz.

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Por Garrett Gladden. Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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