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Su Hijo es Intimidado
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Fotografía: MorgueFile
P: Varios chicos han estado intimidando a nuestro hijo de diez años de edad en forma física y verbal desde comienzos del año escolar. Cuando fue a la oficina del consejero estudiantil con lágrimas en los ojos para informar del problema, ella le dijo que llorar no era la forma de enfrentarlo y que debía olvidarse de ello ya que la intimidación era sólo parte de la vida. Ella le entregó una almohada para que le diera golpes y para que “sacara todo afuera.” Él hizo lo que se le pidió, pero cuando regresó a verla nuevamente informándole que no se sentía mejor después de esa terapia, ella le dio una lista de respuestas para utilizar con los intimidadores. Esto no nos parece un buen enfoque. ¿Qué piensa, usted?

R: El enfoque del consejero es completamente inadecuado e irresponsable. En primer lugar, ser intimidado no es “parte de la vida”, sino de estar siendo atacado. En segundo lugar, entregarle una almohada para golpearla implica que su rabia al ser intimado es parte del problema, cosa que no es verdad.

Más allá, si su hijo sigue ese consejo y entabla un diálogo inapropiado con sus acosadores, el problema empeorará. El consejero escolar debe tener suficiente experiencia en esta área para saber que los intimidadores utilizarán cualquier respuesta de sus víctimas para molestarlo más.

Nunca debería responsabilizarse a un niño que esté siendo blanco de niños matones para acabar con la intimidación. Así como los adultos pueden llamar y confiar en la policía cuando su seguridad personal se vea amenazada, los niños en circunstancias semejantes deberían saber que pueden confiar en una autoridad adulta para protegerlos.

Desgraciadamente, muchos directores y consejeros tienen miedo de disciplinar a los matones de la escuela porque sus padres son conocidos por ser permisivos y altamente defensivos de aquellos criminales que se están formando en su propio hogar.

A veces las autoridades escolares procuran “esparcir la culpa alrededor” sugiriendo, por ejemplo, que la víctima puede que haya logrado enojar al matón o a los matones. El hecho es que nada justifica la intimidación, especialmente cuando es física.

Sin embargo, es mucho más fácil para una escuela tratar a la víctima como si ella fuera el problema o actuar como si la víctima fuera capaz de acabar con el abuso. Muchas escuelas ahora realizan programas anti-intimidación que son buenos en teoría. Cuando el matón es identificado, sin embargo, estas mismas escuelas a menudo no van más allá procurando aconsejarlo (otra forma de evitar la medida potencialmente desordenada de tratar de disciplinarlo). El problema es que el aconsejarlo y utilizar la terapia tradicional tiende a tener efecto en el terreno de la patología social, lo que caracteriza a los matones.

Ante estas circunstancias, usted tiene tres opciones (que ofrezco sin un orden en particular): Primero, encontrar otra escuela para su hijo o, de ser posible, considerar enseñarle en el hogar.

Una segunda posibilidad es que la próxima vez que su hijo sea intimidado físicamente, presente cargos judiciales contra el niño en cuestión. El asalto premeditado es un crimen aunque el perpetrador tenga diez años de edad. Por otro lado, el sistema juvenil de justicia existe para tratar con aquellos niños que entran en la actividad delictual.

Tercero, visite al director de la escuela y explíquele lo que sucedió cuando su hijo trató de buscar ayuda hablando con el consejero escolar. Existe una alta probabilidad de que le dará un enfoque más activo al asunto.

Sin embargo, si el director se niega a hacer algo perentorio acerca del problema, le animo a que lo mire a los ojos y le diga algo como ésto: “Como director de esta escuela, es su responsabilidad proporcionar un ambiente seguro para mi hijo mientras está a su cuidado. Si se siente incapaz de hacerlo, entonces necesito ver qué recurso legal tiene mi familia para situaciones de este tipo”. No debiera llegar a este límite, pero si es así, esto debería dejarle las cosas muy claras al director.

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Por John Rosemond. Reimpreso con el permiso de Signs of the Times, Enero 2007. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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