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Muertos al Pecado
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Fotografía: John Nichols
La Biblia dice que usted puede estar muerto y vivo al mismo tiempo. No solo éso, dice que para lograr vivir exitosamente usted debe estar en esa condición. Léalo usted mismo en Romanos 6:10, 11: “En cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; pero en cuanto vive, para Dios vive”.

Necesitamos Morir

El cristiano debe considerarse como un muerto. Los muertos no pecan. De modo que necesitamos morir. Morir al pecado. Cuando morimos al pecado, también morimos al yo. El yo es aquello que destruye nuestra paz mental y nos lleva a pecar.

Charles Spurgeon declaró: “¡Llevamos a nuestro peor enemigo dentro de nosotros!” Por lo que sé, mi Enemigo Público Número Uno soy yo mismo. Yo soy mi peor enemigo. Después de todo, ¿con quién debo verificar si un amigo o miembro de mi familia requiere de mi tiempo y mi ayuda? Conmigo, naturalmente. Para saber si mi yo está cómodo. Y, generalmente, no lo está. O es demasiado temprano o es demasiado tarde. Hace mucho frío o mucho calor. El ambiente está muy seco o muy húmedo. O queda muy lejos. O es demasiado difícil. O muy costoso.

No es de extrañar que la batalla contra el yo ha sido llamada la batalla más grande de todas. Mientras el yo esté vivo, siempre estamos listos y en el menor tiempo posible para defenderlo contra insultos, heridas o inconvenientes. Pero cuando el yo muere, estas cosas no nos molestarán. Usted no puede insultar u ofender a una persona muerta. ¿Ha asistido a un funeral donde el fallecido se haya ofendido por algo que fue dicho acerca de él durante el servicio? ¿Ha oído que un cadáver se queje porque los miembros de su familia nunca fueron a visitarlo al cementerio y a llevarle flores? Por éso es que necesitamos estar muertos. Muertos al pecado.

Dead Man Walking–Clasificada “R”

Pero no se trata solamente de estar muertos al pecado, de evitar los vicios o el mal genio. Después de todo, la gente en el cementerio no hace ninguna de estas cosas. Usted debe estar vivo para Cristo: “Con Cristo estoy juntamente cruficicado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

Su respuesta a Dios determina si ha sido clasificado “R” (“recto”) por Él. Romanos 4:3 declara lo siguiente: “…pues ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia”. Nuestra parte es creer en Dios. La parte de Dios es ofrecernos una nueva vida en Cristo, cubriéndonos con Su justicia. No podemos hacerlo por nosotros mismos, como tampoco podemos resucitar después de haber estado muertos. No tenemos vida en nosotros, ni física ni espiritualmente. Cristo es nuestra vida. Todo lo que podemos hacer por nuestra salvación es escoger morir al yo y vivir para Cristo. Entonces Cristo vivirá Su vida en nosotros cada día. Entonces, ¿por qué no morirse y empezar a vivir hoy mismo?

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Por Bob DuBose. Derechos © 2007 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA ® 1995.


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