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Perdido y Encontrado
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Fotografía: Studiomill
Estábamos perdidas. No había duda en ello. Mi nuera y yo estábamos atrasadas para la fiesta a la cual habíamos sido invitadas –no queríamos ir, realmente, de manera que alargamos nuestra preparación previa. Lo que lo hacía aún peor, era el hecho de que la anfitriona nos había detallado muy bien la dirección. Holly y yo teníamos cierta noción de cómo llegar, pero no lo tomamos muy en serio ya que Holly estaba segura de que podría llegar sin problemas al evento.

Manejamos, conversamos y nos reímos tontamente acerca de temas que sólo las mujeres entienden hasta que Holly advirtiera que no reconocía los alrededores. Hizo una serie de llamadas a teléfonos celulares para obtener ayuda, pero nadie le contestó. Así que nos devolvimos y comenzamos de nuevo nuestra ruta, esperando que encontraríamos la Ruta 21. Finalmente, el celular de Holly sonó y una amiga nos dio las instrucciones. Usted pensará que después de eso no tendríamos problemas, pero no habíamos aprendido aún nuestra lección. Con la nueva información que teníamos, logramos encontrar la Ruta 21. Las instrucciones decían que debíamos seguir por la segunda derecha, pero la primera nos parecía correcta también, de modo que nos fuimos por allí dando como resultado que nuevamente tuviéramos que devolvernos. Era difícil disimular nuestra frustración, aunque el reírnos tontamente ayudara un poco.

Esta no fue la primera vez que ignoré seguir las instrucciones específicas. Me ocurrió bastante en la escuela. Sucedió a menudo con mis padres –y, ocasionalmente, todavía ocurre. Obviamente, me siento desafiada direccionalmente. O, acaso, ¿soy cabeza dura y terca?

El Mapa Máximo

Sobre mi mesita de noche está el mapa máximo o conjunto de instrucciones. Fue escrito por docenas de diferentes personas, pero todas nos indican un destino. Nos ofrecen ayuda aunque, como todo lo que escribieron era inspirado, las instrucciones son claras, fáciles de comprender y confiables.

Entonces, ¿cómo es que a veces trate a la Biblia de la misma forma que traté las instrucciones que me dio la anfitriona de la fiesta? Asistí a un colegio cristiano, a una escuela superior basada en la Biblia y a una Universidad cristiana, de modo que conozco muy bien las instrucciones o, por lo menos, eso es lo que creo. Tal vez necesito refrescar mi memoria. Necesito abrir la Palabra de Dios y leer nuevamente Sus instrucciones. Perderse no es una opción –o puede que lo sea si no he grabado esas palabras en mi corazón. Quiero ser como David cuando escribió el Salmo 119:59: “Me he puesto a pensar en mis caminos, y he orientado mis pasos hacia tus estatutos”.

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By Dee Litten Reed. Copyright © 2007 by GraceNotes. All rights reserved. Use of this material is subject to usage guidelines. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL © 1999.


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