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Polos Opuestos
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Fotografía: Scott Liddell
En muchas ocasiones cuando la tragedia me impacta a través de la pantalla o cuando me he enterado de algún hecho terrible, me pregunto: “¿De qué forma esto me afecta a mí?” Quizá quede solo al admitir que este no es un pensamiento altruista, pero pienso que la humanidad lo ha impregnado todo. Y cada vez más ha llegado a ser aparente esta habilidad de permanecer fríos ante catástrofes y calamidades que afectan nuestro alrededor cercano y lejano. Un caso reciente en las noticias me hizo meditar con quemante claridad lo que yo no había podido detectar.

Un día en que viajaba del trabajo hacia mi hogar y quería conocer acerca de las últimas noticias a través de la radio, escuché que el locutor decía que los osos polares estaban siendo considerados una especie en extinción. Aquella noche cuando puse en mi regazo a mi hijito de un año de edad para hojear juntos uno de sus libros de animales, nos dutuvimos en el majestuoso oso polar. Señalándolo, gruñí fuertemente para divertirlo, como ya es habitual en mí al tratar de imitar el sonido de los animales tan dramáticamente como me sea posible. Luego de ponerlo en su camita, la poco compasiva pregunta con respecto al oso polar, surgió de nuevo: “¿De qué forma esto me afecta a mí?” Mientras me sentía culpable por pensar en ello, una idea llena de gravedad empezó a inundar mi mente. Necesitaba dejar de pensar acerca de cómo el mundo me afectaba a mí y comenzar a pensar en cómo yo podría afectar al mundo que me rodea.

Gases de los Invernaderos

Vea, usted, la razón por la cual los osos polares son considerados una especie en extinción es porque el área geográfica de su habitat se ha reducido rápidamente. El hielo donde los osos polares han vivido y se han ocultado, se está derritiendo. El Servicio de Administración de Minerales de los Estados Unidos (U.S. Minerals Management Service) ha declarado que los osos se ahogan debiendo nadar mucho más lejos para llegar hasta los trozos de hielo. El hielo, de acuerdo a una cantidad cada vez más grande de evidencias, se derrite debido a los gases de los invernaderos. Estos gases provienen del hidrocarburo que atrapa el calor en la superficie de la tierra. Estos combustibles son expulsados a la atmósfera por mí. Por usted. Por nosotros.

La belleza de la tierra representada por la imponente fauna, al igual que el oso polar, está siendo afectada por cada uno de nosotros. Si creemos que somos los mayordomos de la creación, cuidando lo que Dios nos ha dado, creo que tenemos el deber cristiano de preguntarnos: “¿De qué forma afecto el mundo que me rodea?” Ser un seguidor de Jesús sin Su sacrificio, y desear vivir en una tierra hermosa sin protegerla, es como vivir una vida de polos opuestos.

Comience en forma simple. Medite en las 3 R: reduzca, reuse, recicle.

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Por Garrett Gladden. Derechos © 2014 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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