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Padres que Oran
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Fotografía: Rezi Gurashi
Lo encontré en nuestro garage el otro día –mi diario de Escritura Creativa de una de las clases en la escuela superior. Una de sus partes me llevó a 30 años atrás y a 450 millas de mi hogar de la niñez. Había escrito en letra grande, tal como escriben los adolescentes, acerca de una noche que todavía puedo recordar vívidamente al leerla:

“Era ya tarde cuando terminé mi última tarea anoche. Me levanté de la mesa del comedor, apagué la luz y caminé por el oscuro pasillo. Al girar para entrar en mi dormitorio, vi una luz tenue que provenía de la puerta medio abierta del dormitorio de mis padres. ‘Húm… pensé que se habían dormido media hora atrás,’ me dije a mí misma. Queriendo darles nuevamente las buenas noches, puse la mano en la puerta para abrirla un poco más. Pero no dije nada. Sólo me quedé mirando. Allí, a través de la débil luz de la lamparita de noche, vi a papá y mamá arrodillados junto a la cama, con sus cabezas inclinadas en silencio y sus manos en señal de oración. Verlos orar así me hizo pensar en cuando ellos no conocían a Dios –cuando ninguno de nosotros sabía de Su existencia. Ahora sí lo conocíamos. Era parte de nuestra familia. Muy poco sabíamos que durante algunos años algo en nosotros faltaría. En realidad, faltaría Alguien. No queriendo interrumpir, volví a dejar la puerta medio abierta y sonriendo entré a mi cuarto. Me puse mi pijama, eché hacia atrás el cubrecama, me arrodillé junto a mi cama… y oré.”

Actos En Vez de Palabras

Proverbios 22:6 dice, “Instruye al niño en su camino, y ni aún de viejo se apartará de él.” Las instrucciones que les damos a ciertos niños, quizá a la mayoría de ellos, es más productiva si se realiza a través de actos en vez de palabras. Decirle a nuestros hijos que deben orar es una cosa. Que ellos vean que sus padres oran, es otra.

Ahora yo tengo una hija. Todavía no se acuesta después que mi esposo y yo lo hemos hecho–no aún. Pero cuando lo haga, espero que llegue esa noche en que ella se acueste tarde luego de terminar sus tareas escolares y vea una tenue luz provenir de nuestro dormitorio. Esperando darnos nuevamente las buenas noches, ella abrirá la puerta para divisar a su mamá y a su papá de rodillas, orando. Y, tal vez, un día, cuando su propia hija se acueste tarde después de terminar de hacer sus deberes escolares…

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Por Nancy Canwell. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.


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