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Primer Amor
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Photo: MorgueFile
Ella fue su primer enamorada. Y él fue el primero de ella. Se casaron en el Día de los Enamorados, en 1953. La gente decía que no duraría. Ella era muy joven; él era muy inquieto. Pero su amor les demostró a todos que estaban equivocados. Hicieron un compromiso el uno al otro: no se divorciarían. Todo se podría solucionar si se esforzaban lo suficiente. Él había experimentado el divorcio de sus propios padres y deseaba tener una familia diferente –una familia que permaneciera unida.

Pasaron primero por los años flacos, pero no necesitaban mucho –se tenían el uno al otro. La vida era sencilla con días de hamburguesas y batidos, caminatas al atardecer y paseos por el lago. Él la sorprendió una noche con el asiento trasero del carro repleto de flores que él mismo había escogido; ella lo sorprendió cocinando su primer torta de cumpleaños.

Encontraron juntos a Dios. Él lo hizo primero, quedándose tarde en la noche para leer una Biblia que un pariente había dejado olvidada. Ella no estaba muy segura… pero como observó el poder de la transformación en su esposo convirtiéndolo aún en un mejor hombre, Dios encontró el camino hacia su corazón. Sucedió en mitad de la noche, también. Sólo ella y Dios despiertos.

Su Puerta de Entrada Nunca estuvo Cerrada

Criaron cuatro hijos, logrando que su familia fuera aquella que él nunca pudo tener. Los años estuvieron llenos de sana diversión, fiestas que tuvieran realmente sentido y mucho amor. Dios era la cabeza del hogar. Se celebraba el culto familiar cada noche. Los fines de semana transcurrían en la iglesia y llevando luego a los jóvenes hasta su hogar. La casa era el lugar donde los adolescentes iban cuando estaban en problemas, pasaban por situaciones desagradables en sus hogares o se sentían solos. Su puerta de entrada nunca estuvo cerrada —ni siquiera de noche. Ambos eran como el papá y la mamá de todos.

Él se convirtió en pastor un poco más tarde en la vida y codo a codo ambos sirvieron a Dios durante 30 años. Dios utilizó a esta pareja para guiar a centenares de personas perdidas a Él, aunque ellos nunca se fijaron en la cantidad. Se veían a sí mismos simplemente como siervos de Dios. Ayudaron a criar a nueve nietos, manteniendo abierta la puerta de entrada a su hogar a través de los años. Asistieron a las fiestas de cumpleaños, juegos de baloncesto, prácticas de piano y programas escolares. Su hogar era y, aún lo es, un lugar acogedor y entretenido –siempre había helados en el refrigerador, juegos para divertirse, un oído atento para escuchar y unos brazos amorosos para abrazar.

En este Día de San Valentín, ellos cumplirán 54 años de matrimonio. Durante los años su amor verdadero ha sido el testigo constante para sus hijos y nietos. La gente decía que ese amor no duraría. Pero aquel amor demostró que todos estaban errados. Y me alegro, porque en este Día de San Valentín pude escribir: “Queridos mamá y papá, ¡feliz aniversario! Con el amor de su hija”.

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Por Nancy Canwell. Derechos © 2014 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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