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Lecciones de Confianza
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Fotografía: Linda DuBose
“No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que acecha en las sombras ni la plaga que destruye a mediodía. Podrán caer mil a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará” (Salmo 91:5-7).


Fue durante un tiempo muy oscuro en mi vida que el Señor se manifestó de una manera milagrosa. Mi esposo y yo estábamos en medio de la ruina financiera. A pesar de las luchas diarias que parecieron multiplicarse, confiábamos en el Señor, sabiendo que Él estaría en control de nuestras vidas y que nos libraría a Su tiempo de las circunstancias en que nos encontrábamos. Eran momentos de gran ansiedad, pero también momentos tiernos en que aprendíamos a confiar cada vez más en Él. Nos sentíamos más cerca que nunca de Dios. Aunque la tempestad bramara cerca nuestro, nos sentíamos en la cumbre de nuestra experiencia cristiana.

Un día me detuve en una intersección muy transitada de la gran ciudad en donde vivíamos. Yo era la primera en la línea esperando que cambiara la luz del semáforo. De repente, divisé un gran camión que estaba cruzando la intersección a alta velocidad, perdiendo el control mientras trataba de evitar a otro vehículo que se avalanzaba frente a él. Para mi asombro, el camión se dirigía hacia mí. Sólo tuve fracciones de segundos para implorar el nombre de Jesús. Cuando lo hice, el camión se desvió y pudo evitar chocar mi carro. Estuve sólo a pulgadas de sufrir un accidente.

Días después, mientras viajaba de Los Ángeles hacia Phoenix, otra vez vi la muerte de cerca. Me encontraba guiando en la carretera a 75 millas por hora y al pasar un camión de dieciocho ruedas, uno de sus neumáticos se reventó con tal fuerza que parecía una explosión. Los pedazos de caucho y escombros volaron por todas partes. Si hubiera pasado apenas un par de segundos después, el neumático habría estallado justo a mi lado. Más tarde supe que un impacto así es tan poderoso que incluso puede hacer un agujero en el asfalto. Y ese impacto en mi carro quizás hubiera hecho que yo perdiera el control con resultados desastrosos. Nuevamente vi la mano de Dios protegiéndome.

Cerca del Desastre en Cinco Ocasiones

Parece increíble pero durante los siguientes días estuve cerca de un desastre carretero en más de tres oportunidades. En un espacio de 10 días, estuve cerca del desastre en cinco ocasiones. Sabía que estaba siendo atacada por Satanás y comencé a asustarme e inquietarme cuando viajaba por la carretera. Sentí la ira del mal en mi vida, pero con el paso del tiempo y viendo la continua protección de Dios y su liberación en cada incidente, comencé a tener un punto de vista diferente de lo que estaba sucediendo. En vez de enfocarme en los ataques de Satanás, comencé a regocijarme en la protección de Dios. Cada vez que era salvada de un accidente, experimentaba el nuevo poder de la misericordia de mi Padre celestial. Ante el desastre, vi Su mano todopoderosa librarme vez tras vez. Un sentimiento de bendita seguridad me cubrió y me sostuvo durante esa etapa llena de problemas.

Poco después de que esos acontecimientos sucedieran, el Señor nos sacó de nuestro problema financiero. Sus métodos de liberación fueron tan maravillosos que continuamos siendo sustentados con sólo recordarlos. Al mirar hacia atrás y pensar en la fuerza y en la esperanza que obtuvimos de esa experiencia, nada peor puede ya sucedernos. Nuestros corazones están llenos de gratitud por la compasión y la misericordia de Dios.

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Por Naomi Castro. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL ® 1999.


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