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La Plaga
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Fotografia: MorgueFile
Un experimento para pensar

Imagine que durante este año una plaga ataca a los Estados Unidos. Un experimento para pensar Imagine que durante este año una plaga ataca a los Estados Unidos. Así como las plagas en la Biblia, esto afecta sólo a unos pocos, y ninguno de ellos podrá escapar de una muerte segura.

Esta plaga sólo matará a personas que no tengan y nunca tendrán hijos -dentro o fuera del matrimonio. No pregunte cómo sucede ésto. Esa es la naturaleza bíblica de la plaga.

Una mañana el país despierta y descubre que cada una de esas personas ha muerto durante el sueño. Podrían ser como mínimo 50 millones y 250 como máximo. Han dejado de existir. Ni siquiera podemos entender qué sucedió. Un día habían 300 millones de norteamericanos y al día siguiente, sólo 200.

Si todas las cosas permanecieran igual, unos cien años después de ese día, ¿habría más, menos o ligeramente la misma cantidad de norteamericanos?

¿La respuesta? La población de este país sería aproximadamente la misma.

A cien años de distancia de esa fecha, la mayor parte de aquellas personas estarían muertas. Los que sobrevivirían serían los descendientes de quienes hoy están vivos. Siendo que esta plaga sólo atacó a aquellos sin descendientes -sin hijos y, por lo tanto, sin nietos, ni bisnietos- no existiría variación en el número de quienes hubieran nacido, si todo lo demás continuara igual.

Vuelva a realizar el experimento

En vez de que murieran aquellos que no tuvieran hijos, lo harían los que tienen dos o más niños. Cada persona que va a ser padre o tiene dos hijos, desaparecería. Esto también le ocurre a una cantidad de entre 50 a 250 millones de personas. Cien años después de esa fecha, ¿habría la misma cantidad de norteamericanos?

El efecto sería más siniestro. Los únicos en tener más de un hijo después de la plaga serían aquellos que nacieran después de ella. Si después de aquéllo las pautas de los nacimientos volvieran a su normalidad, habría una generación sin hermanos. Después de por lo menos dos décadas los nacimientos habrían bajado en por lo menos dos tercios.

Podría no mejorar la situación luego del crecimiento de esos niños. Habiendo crecido en una sociedad de un niño por familia, tal vez la gente podría pensar que tener un segundo hijo sería algo como una “injusticia”. En ese caso, con cada pareja teniendo sólo un hijo, el país entero jugaría al juego llamado “Ten Little Americans”, pero en mayor escala. Dentro de unos 200 años habría un sólo norteamericanito -nacido de la última pareja que viva en los Estados Unidos.

¿El punto?

Los niños son el futuro. No sólo el futuro de sus padres, sino el futuro de todos. Incluso los hijos de los demás llegarán a ser quienes lo cuiden a usted luego que se jubile.

Una sociedad que protege a sus ciudadanos, salvaguarda su futuro. Aquella que los desprecia, se condena a sí misma.

De ahí que el cristianismo le dé tanta importancia a la familia y a sus hijos. Es la razón por la cual fomentamos y protegemos el matrimonio -no tiene que ver con la pareja que se une, sino con los frutos de esa unión -los hijos.

Cuando usted vea a una familia la próxima vez, ore por ella. También será una oración para su futuro.

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Por Mark N. Lardas. Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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