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El Invernadero
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Fotografía: Jarsem
La tienda local del sector donde vivo luce filas de hermosos y rojos tomates cosechados en un invernadero. Un ambiente controlado produce la perfección por fuera, y el sabor y la textura suave por dentro. Al aire libre, bajo un sol quemante, rozadas por el viento y la lluvia, crecen verdaderas bellezas que pueden transformar cualquier bocado en una delicia gastronómica.

Descubrimos un interesante paralelo entre el invernadero, los hogares y las escuelas. Por un lado, muchos de nuestros hijos llegan cada mañana a sus escuelas provenientes de un ambiente hogareño disfuncional y, a veces, bastante tóxico. La escuela es su estabilidad; los maestros sus únicos mentores -gracias a Dios por los maestros dedicados. Pero existe otro extremo que empuja a algunos chicos hacia la zanja del lado opuesto del camino.

“El Invernadero,” tal como la revista Psychology Today lo describe, se cierne sobre sus hijos y sus escuelas, llegando incluso al nivel universitario. Es una forma de proteccionismo que no sólo vuelve locos a los maestros, sino que aparta a sus hijos de situaciones y elecciones difíciles. En vez de darles un disgusto a los padres, algunas escuelas públicas han escogido de entre 10 a 12 valedores. Sin embargo, me parece que esta exactitud política, este deseo de aislar a los alumnos de cualquier tipo de fracaso, es contraproducente si queremos levantar líderes en vez de mentecatos.

Empujando el Logro Estudiantil Más que el Desarrollo del Carácter

Algunos en nuestra sociedad, incluyendo a los padres, están empujando el logro estudiantil más que el desarrollo del carácter. Más aún, forzando a los hijos a conseguir más logros, los padres han eliminado el proceso por el cual aprenden a enfrentarse con la realidad de la vida, el proceso por el cual harán madurar su carácter. Los estudiantes llegan a la Universidad e incluso, a su primer trabajo siendo incapaces de hacerle frente en forma positiva a la presión ejercida por sus pares o por situaciones éticas básicas que tienen que ver con el derecho y la injusticia.

Me parece que el ambiente del “invernadero” no es el lugar ideal para nuestros hijos. ¿No debería el desarrollo del carácter entrenarlos para tomar decisiones y experimentar las consecuencias, de manera que sea su prioridad principal y no tan sólo un mero logro? ¿Se están excluyendo mutuamente? ¿Qué piensa, usted? ¿Cuál es el escollo de esta pregunta?

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Por Steve Vistaunet. Reimpreso con el permiso de North Pacific Union Gleaner, Octubre 2006. Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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