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Felicidad de Larga Vida
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Fotografía: MorgueFile
El año pasado, en el mes de mayo, nuestra familia tuvo el privilegio de pasar algún tiempo con nuestros parientes más ancianitos. Tía Bertha tiene 106 años de edad y posee una mente clara, una gran agudeza y la habilidad de hacerlo sentir amado no importa quién sea usted. Ahora está en un programa de asistencia, pero continúa gozando cada día con fresco entusiasmo.

Mi esposa y yo disfrutamos mucho de una deliciosa tarde conversando con ella, haciéndole preguntas, escuchando sus sinceras respuestas y riéndonos juntos. Durante la conversación, nos respondió algo con tanta elocuencia, que nos dejó sin respiración. “¿Cuál es la cosa más importante de la vida?”, le preguntamos. Su respuesta de una sola palabra fue sencilla y profunda: “¡Vivir!”

Sus ojos centellaron mientras compartía el secreto de la felicidad que había mantenido a flote su espíritu a través de las alegrías y las luchas del matrimonio, del cuidado de los niños, del empleo y de la vejez. En su larga e ilustre vida, presenció personalmente “el cambio de era” en la industria automovilística, viajes en aviones comerciales durante su infancia y el novedoso comienzo de los restaurantes de comida rápida (un fenómeno social y económico que aún la ingriga. Su lugar favorito para ir a comer es Burger King™.)

Permanece Innegablemente Resistente

Ella ha experimentado la tragedia de dos guerras mundiales, la alegría de haber estado casada con dos hombres que amó y la tristeza de haberse tenido que separar de ellos debido a la muerte. Ha sido hermana, esposa, madre, abuela, bisabuela y amiga de muchos. Pero a través de los sube y baja de la vida, en momentos en que muchos quizás sientan que no tienen nada por lo cual ser felices, ella ha permanecido innegablemente resistente y alegre, gozando de cada día como si fuera un hermoso regalo proveniente de Dios.

Cada nueva mañana le brinda frescura y emoción a su vida. La tarjeta de un amigo, el retrato de un nuevo nieto o el canto de un pajarito posado en el alféizar de su ventana en primavera, le brindan la alegría y la euforia que contagia a todo el que se contacta con ella.

Ella ha aprendido la profunda verdad que cada uno debiéramos adquirir y aplicar; que Dios es el dador de toda buena dádiva, y que vivir puede ser la más grande de todas.

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Por Michael Temple. Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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