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El Día Llegará
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Fotografía: Angel Norris
Incluso desde mi asiento ubicado en el centro de la sala, podía ver lágrimas en los ojos de Linda. “¿Han pasado realmente veintiocho años?” preguntó-más para sí misma que para aquellos reunidos en la ceremonia de jubilación. Décadas de conflictos y de triunfos, montones de papeles y fechas topes, proyectos, tareas nuevas y emocionantes y la pesada rutina que ahora se mezcla como una niebla lejana de un sueño olvidado. Ella se preguntaba cómo habían pasado todos esos años como si, de repente, hubieran sido sólo un momento.

Luego que le fueron entregados el certificado y una placa grabada, el ponche de frutas y las galletas nos esperaban en el vestíbulo; la vida continuaba. Mañana empleados más jóvenes se darían paso hacia sus variados roles y la organización continuaría como de costumbre.

“Pensé que este día no llegaría nunca,” dijo Linda, tratando de sonreir, “pero aquí está”.

Mientras Linda hablaba mi mente se echó a volar. ¿Cuántas veces yo mismo había dicho esas palabras acerca de mis sueños y esperanzas, “pensé que este día no llegaría nunca?” ¿Cuántos acontecimientos importantes han pasado antes de que me diera cuenta? Cumpleaños, graduaciones, bodas, nacimientos, más bodas, más nacimientos. Mi vida se ha movido continuamente desde la salida hasta la puesta del sol, de estaciones a años, anticipando—con un débil entusiasmo—un hito tras otro. Y todo este tiempo he estado tan ocupado en vivir que no me dí cuenta que las hojas del calendario desaparecen como guijarros del monte.

Mi Hito Final

No suelo pensar mucho en mi hito final. Espero gozar de muchas más graduaciones, bodas y nacimientos antes de comenzar a pensar acerca de ese día en particular. Pero cuando llegue, ¿me parecerán también las décadas de mi vida como un breve momento? Los conflictos, las alegrías, las fechas topes, las rutinas -la vida continuará rodando sin mí y la Escritura nuevamente tendrá la razón: Solamente lo que hecho para Jesús importará. Todo lo demás será como aserrín y basura (1 Corintios 3:6-15).

Mientras Linda recibía su placa, me pregunté qué tipo de placa recibiré cuando esté frente al Señor. ¿Estará grabada con los nombres de aquéllos que he tocado durante mi servicio para el Maestro? ¿O será un testimonio vacío, con prioridades perdidas durante mi viaje terrenal?

Al acercarme a mi cumpleaños número cincuenta, el susurro de esas preguntas se instalan en los rincones de mi mente, con creciente urgencia. La vida es más corta de lo que pensaba y todo lo que poseo y le tengo aprecio -dinero, popularidad, pasiones, profesiones- dejarán de existir como trozos de madera carbonizada luego de un incendio. No es de extrañar que la oración del salmista llegue a ser más significativa para mí, cada vez que la leo: “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría” (Salmo 90:12).

Cuando el día que jamás esperé que llegara finalmente esté frente a mí, espero oír más que palabras agradables en una ceremonia. Anhelo disfrutar más que del ponche de frutas y de las galletas en el vestíbulo. Espero oír de hombres y mujeres palabras como: “Gracias por utilizar el tiempo, los talentos y los recursos que Dios te otorgó y compartirlos conmigo”. Y cuánto deseo escuchar de los labios de Dios: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu Señor!” (Mateo 25:23).

¿Ha pensado en el día final? Cuando llegue, ¿cómo querría que lo señalaran? ¿Estará rodeado por hombres y mujeres agradecidos, los frutos del trabajo que realizó para Cristo? ¿O será abandonado junto a prendas de vestir podridas y a monedas oxidadas? (leer Santiago 5: 1-3).

Es una gran elección, repleta de consecuencias eternas: ¿Nosotros o Él? ¿Arrepentimiento o rebelión? Vida justa o pecado? No es de extrañar que la Escritura nos inste, “elijan ustedes mismos a quiénes van a servir” (Josué 24: 15).

Por favor, elija sabiamente antes que llegue aquel día que usted pensó que jamás llegaría, y cuando ya no tenga más opción.

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Por Richard Maffeo. Reimpreso con el permiso de Signs of the Times, Diciembre 2006. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 2002.


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