Home > Archives > La Biblia Dice >
.
La Mayor Resolución
.
Fotografía: Crystal Woroniuk
Cuando usted lea esta historia, el año 2007 ya tendrá unos cuantos días de edad. Si usted es como la mayoría de las personas, llevará una semana de cumplir con las buenas resoluciones del año nuevo, si es que hizo alguna. O, puede que se hayan quedado en el camino como las del año pasado. Si ése es el caso, sin duda usted se siente un poco desalentado en este momento. Por esta razón, algunas personas se niegan a realizar esos compromisos anuales. Debido a que han fallado en tantas ocasiones, han renunciado al intento. Así no tienen la oportunidad de volver a fracasar.

Pienso que la idea de ponerse metas o resoluciones para el año nuevo es buena. Creo que todos tenemos áreas en nuestra vida que necesitamos mejorar. Dejar de fumar o de beber, adelgazar, empezar un programa de ejercicio, pagar las deudas, ser más amable y más paciente con nuestro cónyuge, con los hijos o con nuestras mascotas -todas esas cosas son excelentes formas por las cuales debiéramos esforzarnos. El problema surge cuando procuramos conquistar estos obstáculos a través de nuestra fuerza de voluntad.

Hábitos Más Fuertes que Nuestras Resoluciones

Así como fuerte es la voluntad humana y en algunos es mayor que en otros, no llega a ser más fuerte que los hábitos que hemos adquirido en la vida. Y por eso es que a menudo fallamos. Queremos hacer los cambios que sabemos que son buenos para nosotros, pero son más fuertes que nuestras resoluciones. Una de mis escritoras favoritas, E.G. de White, lo dice de esta manera: “Sus promesas y resoluciones son como lazos de arena.”

¿Cómo, entonces, podemos hacer los cambios que necesitamos realizar desesperadamente? La respuesta es ligando nuestra fuerza al poder de Dios en Cristo Jesús. Dios puede y nos dará la victoria sobre cada mal hábito que tengamos si ponemos nuestra voluntad en el Señor. Cuando hagamos ésto, el Todopoderoso pondrá nuestra naturaleza bajo el control del Espíritu de Dios y podremos realizar los cambios que anhelamos y que rara vez lo logramos con nuestras propias fuerzas.

Entonces, es el “Gran Papá” de todas las resoluciones de Año Nuevo quien preparará el terreno para que todos nosotros las realicemos. Y no tiene que darle gracias a Dios sólo el 1 de enero. ¡Puede hacerlo ahora mismo, desde el fondo de su corazón!

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a
______________________________

Por Kathy A. Lewis. Derechos © 2007 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.