Home > Archives > La Biblia Dice >
.
El Llamado
.
Fotografía: Dan Colcer
Sin embargo Moisés le dijo a Dios: “¡Pero es que yo no sé hablar bien! Siempre que hablo, se me traba la lengua, y por eso nadie me hace caso. Este problema lo tengo desde niño” (Exodo 4:10).


Un día, cuando Moisés ya era un hombre, decidió salir e inspeccionar a su pueblo. Vio a un egipcio golpear a un hebreo y su sangre hirvió de justa indignación. Entonces rescató a su prójimo y mató al egipcio. Es fácil imaginar cómo Moisés enterró al egipcio en la arena y levantando su cara al cielo, dijo: “Aquí estoy, Señor. ¡Úsame! Estoy listo. He vivido una vida privilegiada y he sido educado en las mejores universidades de la tierra. He sido entrenado por los mejores y ahora estoy listo para ir a trabajar para Ti. ¡Soy tu hombre!” Pero Dios le contestó: “Lo siento, hijo mío, no te puedo utilizar en este momento. En su lugar, te enviaré lejos, para enseñarte a MI manera”.

Él Aprendió a Confiar

Moisés escapó porque temió por su vida y se instaló en Madián, donde se casó y tuvo hijos. Allí el Señor le enseñó lecciones que no pueden aprenderse en las universidades -la humildad, la paciencia, la resistencia y el desinterés. Por sobre todo, aprendió a confiar y a depender de Dios en vez de sí mismo. Dios fue quien le enseñó durante cuarenta años.

Entonces, cierto día en que Moisés guiaba a la multitud, el angel del Señor se pareció ante él, en forma de llama de fuego sobre unos arbustos. Moisés se asombró de ver que el arbusto ardía sin ser consumido por las llamas. Sintió curiosidad y se acercó. En ese momento, el Señor le habló desde el arbusto y le dijo: “¡No te acerques más! ¡Quítate las sandalias, porque estás en mi presencia!” (Exodo 3:5).

El Señor procedió a decirle a Moisés en forma detallada que Él deseaba que fuera a Egipto a libertar a los israelitas. Moisés no estaba convencido. Sabía positivamente que él no era el hombre para ese tipo de trabajo. Discutió con el Señor y le explicó que era lento para hablar y flojo de lengua. No era un hombre elocuente y no estaba preparado para hacer lo que Dios requería de él. Le rogó a Dios que escogiera a otra persona para ese trabajo, porque él no tenía nada que ofrecer. Se sentía absolutamente incapaz. Le dijo: “Señor, ¡yo no soy tu hombre!” Fue allí cuando el Señor le dijo: “Hijo mío, es debido a que te sientes incapaz que yo ahora puedo utilizarte. Cuando te sentías capaz, habrías insistido en realizar todo a tu manera. Ahora estás listo para llevar a cabo MI plan en forma obediente. Estás listo para ser utilizado por mí.”

Sólo podemos imaginar los pensamientos que atravesaron la mente de Moisés mientras se rendía a la voluntad de Dios. Su lucha interior cesó al presentir la dulce presencia de su Señor. Finalmente pudo decir: “Aquí estoy, Señor. Soy tu siervo. Úsame, pero dirígeme durante todo el trayecto.”

¡Es cierto! ¡Dios no llama al capacitado, sino que capacita el llamado!

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a Lea los comentarios de nuestros lectores
______________________________

Por Naomi Castro. Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión TRADUCCION EN LENGUAJE ACTUAL ® 2002.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.