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La Pista Requerida
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Fotografía: Afonso Lima
La pista requerida. ¿Cómo pudo suceder? ¿Comentarían los pilotos antes del amanecer, que aquella pista no estaba encendida? ¿Había allí un pasajero a bordo, acostumbrado a la rutina de vuelo del pequeño aeropuerto Lexington Blue Grass de Kentucky, que se preguntara si el avión tenía o no que girar hacia la derecha? ¿No hubo nadie que reconociera algo distinto y, sin embargo, asumió que todo estaría bien?

El 27 de agosto de 2006, cuando el ComAir Flight 5191 chocó al salir de Atlanta, también yo volaba hacia aquella ciudad. Los auxiliares de vuelo no podían creer que un jet hubiera tomado una pista equivocada. Debido a que el avión trató de despegar por una pista de 3,500 pies en vez de la requerida de 7.003 pies, murieron 49 personas. Sólo un miembro de la tripulación sobrevivió. Tomaron la pista equivocada. Perdieron la pista principal.

Los Caminos Hacen la Diferencia

Cuán fácil es que las personas digan que hay muchas maneras de llegar al cielo, o que todos vamos hacia el mismo lugar, sólo que lo hacemos por diferentes rutas. ¿Ha escuchado usted decir, “no importa el camino que usted tome mientras lo lleve por la dirección correcta?” Los caminos hacen la diferencia cuando se trata de alcanzar nuestro destino final. Evidentemente, cuál de ellos escojamos es un tema de vida o muerte. No todos son iguales. Existe una razón por lo cual la verdad, es verdad. Hay una razón para que exista la verdad absoluta. En Lexington, la pista correcta era un requisito.

Jesús lo deja muy claro: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino por mí” (Juan 14:6).

“De hecho, en ningún otro lugar hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

Y Pablo declara: “A la verdad, no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen” (Romanos 1:16).

Si escojo a Jesús en vez de los sistemas creados por el hombre, estoy en la pista correcta. Si acepto que soy un pecador y que la justicia de Cristo cubre mis pecados confesados y olvidados, estoy en la pista correcta. Si amo a Jesús por salvarme y deseo manener Sus mandamientos en mi corazón y hacer Su voluntad (Juan 14:15), estoy en la pista correcta. Si someto mis deseos egoístas y le digo a Jesús: “no como yo quiero, sino que sea hecha Tu voluntad”, estoy en la pista correcta.

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Por Gordon Retzer. Extracto utilizado con permiso de Southern Tidings, Noviembre 2006. Derechos © 2006 deGraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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