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Diciendo la Verdad
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Fotografía: Stefanie L.
No me gusta que me mientan. La mayoría de las personas lo hace, pero nuestra sociedad miente en forma desenfrenada.

¿Ha estado en una corte por problemas de tráfico? He observado a algunos jueces escuchar cuidadosamente las historias de la gente y luego descifrar fácilmente la verdad. El juez nunca es clemente con los mentirosos.. Puede ver claramente a través de ellos.

Pero, por otro lado, cuando alguien que no teme decir la verdad se presenta ante él, no importa cuán mal haya obrado, el juez siempre está dispuesto a favorecerlo en su veredicto. Tal vez la verdad en esos casos sea tan refrescante, ¡que deja boquiabierto al tribunal!

¿Puede imaginar, usted, cuántas mentiras ha tenido que escuchar Dios? Quizás por eso David escribió: “Tú destruyes a los mentirosos y aborreces a los tramposos y asesinos” (Salmo 5:6). Dios sólo quiere escuchar la verdad.

Yo prefiero escuchar la verdad. Salomón concuerda conmigo. Él dice: “Una respuesta sincera es como un beso en los labios” (Proverbios 24:26). No estoy muy seguro acerca de lo del beso, pero me gustaría recibir una respuesta honesta.

Confíe en Mí

Hace algunos años me encontré en una situación en la que mi jefe estaba controlando mi futuro. Recuerdo que le dije, “confíe en mí.” Algo sonaba mal en esa declaración. No lo pude descifrar en aquel entonces, pero después que medité en ello me dí cuenta por qué me molestó tanto.

Primero, ¿necesita una persona honesta decir “confíe en mí”? Ella irradia confianza en forma natural. No hay razón para dudar de una persona confiable. Son personas de palabra… simple y llanamente. De modo que cuando una persona me pide que confíe en ella, inmediatamente se levanta una banderita roja.

Segundo, leí un libro sobre el abuso espiritual y descubrí que existen demasiados líderes espirituales que hacen mal uso de su posición y autoridad para abusar y maltratar a quienes sirven. Con demasiada frecuencia tratan de calmar los temores de la gente y controlar a los demás pidiéndoles que “confíen en ellos.” En vez de lograr que las cosas fluyan de manera abierta y honesta, estos líderes suprimen la conversación y la solución del problema sugiriendo que pueden confiar en ellos y que no se necesita hacer nada más. Caso cerrado. Pero la confianza verdadera es otorgada cuando aquellos que la piden son honestos y abiertos y no temen escuchar y observar todos los detalles de la situación en cuestión.

La verdadera honestidad es una parte importante del reino de Dios. Al mundo no le importa nuestra teología, pero sí le importa nuestra honestidad. ¿Quién desea ser parte de un grupo de creyentes deshonestos? ¿Quién quiere tener amigos deshonestos? ¿Quien desea hacer negocios con personas poco honradas? Necesitamos ser personas honestas en todo lo que hacemos y decimos… porque es como regalar besos.

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Por Chad McComas. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VESION INTERNACIONAL ® 1999.


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