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Con Sólo Pan
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Fotografía: Hemera
¿Ha dejado de comer alguna vez alguna de sus comidas diarias? ¡Por supuesto que sí! Así que debe saber que cuando lo hace su cuerpo le avisa que desea alimento. Punzadas, gruñidos de estómago, piernas débiles, mareos e inestabilidad pueden ser algunos de los síntomas que usted experimentará si le falta el alimento.

Pero si usted escoge ignorar aquellos síntomas, finalmente se disiparán. Es como si su estómago renunciara después de un rato y dejara de rogarle. De hecho, si usted no come durante todo un día, su estómago sentirá un poco de rechazo cuando al día siguiente le ofrezca alimento. Se encoge en tamaño y tiende a resistir que ya no se le está ofreciendo la comida regular en ese momento, por alguna u otra razón.

Después de pasar dos o tres días sin comer, usted puede sentirse un poco mareado, pero generalmente no se sentirá tan hambriento. Su mente le dirá que debe alimentarse, pero su estómago estará descansando y relajándose y, por lo general, no le molestará demasiado.

Hambre Espiritual

¿Sabía, usted, que el hambre espiritual funciona de la misma forma? Aparte cada día un momento para Dios, hablando con el Creador o leyendo la Biblia, y usted sentirá hambre si “pierde alguna comida.” No se sentirá bien hasta que de nuevo “le haya puesto combustible a su alma.” Pero pase un día entero sin estar con el Señor y comenzará a ir por la deriva. Permita que pasen dos o tres días y empezará a sentir que es normal descuidar a Dios. Llegará a ser más y más difícil escuchar el llamado del Todopoderoso de acudir a Su mesa.

Aunque el ayuno periódico es beneficioso para el cuerpo, el hambre no lo es, ya que lleva a la muerte. De igual manera, la falta de alimento espiritual también nos lleva a sentirnos hambrientos y, finalmente, a la muerte espiritual. Cuando una persona es rescatada en el desierto donde no ha tenido nada que comer durante dos semanas, después sólo puede tolerar porciones muy pequeñas de caldo o alimentos sencillos. Luego, gradualmente, podrá soportar porciones más grandes y más complejas de alimento.

Si usted se ha perdido en el desierto, muriendo de hambre espiritualmente, comience alimentándose de pequeñas porciones diarias alimento. Aumente gradualmente el tiempo que usted pasa hablando con Dios y leyendo Su palabra y, muy pronto, usted llegará a sentirse sano y fuerte espiritualmente.

Jesús, dijo: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

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Por Kathy A. Lewis. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 2002.


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