Home > Archives > La Biblia Dice >
.
¡Prediquen, Duraznos!
.
Fotografía: Studiomill
“Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti” (Salmos 32:8).


¡Hoy fue el día de recoger duraznos en el hogar de los Simmons! ¡Y qué alegría fue pararse bajo nuestro árbol de tres años de edad y verlo dar sus primeros duraznos deliciosos y jugosos! No hay nada parecido a estar bajo aquellas ramas cargadas de frutos, escogiendo los más maduros e incluso siendo golpeados en la cabeza por alguno de ellos. Ah, ¡tener la satisfacción de morder la suave fruta mientras el jugo entibiado por el sol nos inunda la boca!

En Iowa el negocio de los duraznos es bastante arriesgado. Por eso es que nadie hace “negocio” con ellos. Existen apenas unos pocos de nosotros que plantamos nuestros árboles, esperando una que otra cosecha de vez en cuando, sabiendo que los tiernos capullos pueden ser destruidos totalmente por las heladas. De modo que cuando alguno de nosotros obtiene una cosecha de duraznos, ¡realmente es algo hermoso!

Gracias por el Impulso

Al situarme bajo las tiernas ramas cargadas de frutos, le dí gracias al Señor.

“Gracias, Jesús”, le decía mientras arrancaba los duraznos llenando el cubo y dejando alguno para mí.

“Gracias por no permitir que estos duraznos fueran destruidos por la escarcha.”

“Gracias por mantenerlos intactos durante la terrible sequía que tuvimos en el verano.”

"Y gracias por impulsarme a venir hasta aquí esta tarde y recoger el fruto que ya estaba maduro.”

Aquella última bendición del Señor ocurrió justo unos minutos antes que un aguacero con grandes vientos pasara a través de nuestro terreno y causara, sin duda alguna, que los duraznos cayeran aplastándose en el suelo.

¿No es esto como Dios? No sólo salvó a los duraznos de las heladas y de la sequía, sino que en el preciso momento dirigió mi atención hacia aquel árbol, del cual yo pensaba que aún no tendría frutos maduros. Fue como si Él me dijera: “Gwen, apúrate y anda a recoger los duraznos. ¿Quieres que se dañen después de ésto?”

Así que en este instante, mientras observo la fresca fruta en el mostrador de mi cocina, se me ocurre que hoy he escuchado un bonito sermón acerca del tierno compañerismo que Dios mantiene con nosotros. ¡Y lo escuché venir desde un árbol de duraznos!

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a
______________________________

Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 2002.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.