Home > Archives > La Biblia Dice >
.
Tenga Cuidado al Orar
.
Fotografía: John De Boer
“Oren en el Espíritu” (Efesios 6:18; Judas 20). ¿Qué quiere decir éso?

Quiere decir mucho más de lo que podemos describir aquí, pero significa lo siguiente: Orar en el Espíritu significa orar en la misma vía que obra el Espíritu de Dios. Habla de discernir sobre la voluntad de Dios y luego orar seguros de ella.

¡Con cuánta frecuencia oramos haciendo las cosas a nuestra manera y capricho, y en nuestro propio espíritu!

Un hombre soltero espía a la que podría ser su compañera, orando de la siguiente manera: “Señor, ¡envía a esa persona a mi vida! Es exactamente lo que deseo para mí.” Como dice la frase: Debemos tener cuidado al orar, tal vez lleguemos a conseguirlo.

Basados en lo Humano o Dependientes de Dios

Nuestra oración puede estar basada en lo humano, o estar basada en la dependencia de Dios. En la oración basada en nuestra humanidad, decimos lo siguiente: “Es maravilloso; estoy experimentando las bendiciones de Dios”-cuando la verdad es que tal vez estemos utilizando la oración para crear a Dios a nuestra propia imagen. “Esto es realmente lo que deseo, Dios; ¡ahora espero tu bendición!”

Más pronto que tarde nos lamentamos al fallar en pedir discernimiento. ¿Estoy dispuesto a esperar en el Señor? ¿Descanso al rendirme a Dios, especialmente cuando Su voluntad difiere de la mía?

Una de las claves para discernir la voluntad de Dios en las diferentes vías de nuestra vida, es estar igualmente preparado para aceptar un sí o un no de parte de Dios. Para alcanzar este punto, tal vez necesitemos dedicar un día entero a la oración, o planificar una semana o un mes de oraciones especiales con ayuno. A través de tal disciplina, el Espíritu nos revela la voluntad de Dios. Luego, podremos expresar incondicionalmente la oración de Cristo, nó en un débil “si es Tu voluntad”, sino a través de un firme ”hágase Tu voluntad” (ver Mateo 6:10 y 26:42, RV.)

No es que Dios no nos pueda bendecir si fracasamos al orar para obtener discernimiento. Él conoce y comprende nuestra debilidad. Él hará lo que pueda, aún cuando nuestra forma de orar sea superficial y esté basada en nuestra humanidad. Pero cuánto más agradable es para Dios y para nosotros si esperamos en Él para obtener discernimiento y actuamos sólo después que hayamos percibido claramente Su voluntad. Nuestra espera es entibiada por la promesa: “…pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien” (Salmos 34:10, RV).

La necesidad del discernimiento bíblico se aplica no sólo a las oraciones que elevamos por nosotros mismos, sino también a las oraciones que hacemos por la iglesia y por los demás.

Un ejemplo es orar por la persecución de los cristianos. Ciertamente podemos orar por la paz (Salmos 122:6), aunque en el Nuevo Testamento no se encuentra ninguna instrucción ni ejemplo acerca de oraciones para detener la persecución cristiana. Por el contrario, ante la interminable persecución que debieron soportar, los cristianos oraban pidiendo audacia, elasticidad, protección y liberación. Oraban por sus enemigos y por quien los perseguía, como el Señor les enseñó (Mateo 5:44). Oraban para que el Evangelio avanzara y para que los pecadores fueran salvos. La paz que ellos atesoraban es la misma tranquilidad que Cristo nos promete en las dificultades (ver Juan 14:27; 16:33 y Mateo 10:34).

Un hombre conocido como el Hermano Yun pasó veinte años sirviendo a Cristo a través de un movimiento clandestino en China. Cuando se le dijo que iban a elevarse oraciones para que el gobierno de China colapsara, de manera que los cristianos puedieran vivir en libertad, Yun replicó: “¡No oren para que la persecución se detenga! Debiéramos orar para que la carga sea más liviana, ¡pero más difícil de soportar! Entonces el mundo verá que Dios está con nosotros, capacitándonos para vivir de manera que reflejemos Su amor y poder.”*

Esto es “orar en el Espíritu” -discerniendo la voluntad y el hacer de Dios, orando por la misma vía en que el Espíritu Santo realiza su obra. Este enfoque de la intercesión otorga poder santo a las oraciones que elevamos por nosotros mismos y a las oraciones que elevamos por los demás.

* The Heavenly Man: the Remarkable True Story of Chinese Christian Brother Yun, with Paul Hattaway (Monarch Books, Grand Rapids, Michigan; Derechos © Brother Yun and Paul Hattaway 2002), p. 287.

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a
______________________________

Por Ed Gallager. Reimpresa con el permiso de Mid-America Outlook Magazine, Vol. 27, #11 y el de Mid-America Union. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.