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Dejando un Legado
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Fotografía: Bill Davenport
Hoy murió mi abuelo. No fue algo inesperado. No puede serlo cuando alguien tiene casi 95 años de edad. Sabiendo que podía ocurrir en cualquier momento, de todos modos, no dejaba de ser un acontecimiento significativo para mí.

Con la excepción de dos años en que trabajó en una hacienda, abuelito vivió toda su vida dentro de las 20 millas del patrimonio familiar donde nació. Asistió a la escuela secundaria sólo por un día. (La maestra nunca llegó.) De modo que el abuelo escogió educarse a sí mismo a través de una lectura voraz, de la aguda observación y de la sabia atención que ponía frente las lecciones de la vida.

Mi abuelo era muy inteligente en una variedad de aspectos. Fue el primer granjero de su área en practicar la rotación de los cultivos. Era independiente y trabajador. Otros granjeros entraron en deudas para expandir sus cultivos en forma rápida y luego fracasaron en sus cosechas, pasando por tiempos difíciles. Muchos de sus vecinos quebraron. Abuelito sabía que no solamente el gran trabajo físico “haría que las cosas funcionaran”, sino la extensa planificación y la disciplina.

Abuelito Observó Cambios Increíbles

Abuelito observó cambios increíbles en su vida. Creció en los días en que la transportación se hacía a caballo o en vagones, cuando el medioeste de los Estados Unidos estaba escasamente poblado. Recordaba muy bien lo entusiasmado que se sintió con su primer carro -un modelo T Ford. Se acordaba de la Gran Depresión, las guerras mundiales, la llegada del agua potable, de la radio y de la televisión, del primer hombre que pisó la luna.

Él pudo ver la invención de toda clase de aparatos y artefactos eléctricos que han cambiado para siempre a nuestra sociedad. Fue testigo del exito y de la caída de millares de personas famosas. Detectó el comienzo del tambaleo familiar bajo los violentos ataques contra valores y principios tradicionales.

Abuelito vivió todo eso… en forma sencilla y honesta… como un hombre íntegro, leal a su deber y que “no le debía un peso a nadie”. El legado que nos dejó es el ejemplo de ser un hombre que conocía su sistema de valores y que se aferró firmemente a ellos, un hombre que supo ganarse el sustento con el sudor de su frente basado en la inteligencia… un hombre que se mantuvo fiel a su esposa durante 70 años… un hombre que sabía que su lugar estaba con el Creador.

Mientras hoy reflexiono en la vida de mi abuelo, oro para yo también pueda dejar un legado que, aunque en menor escala, refleje el suyo.

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Por Brenda Dickerson. Derechos © 2014 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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