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Agradecido de la Familia
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Fotografía:: Richard Styles
En mi niñez, el Día de Acción de Gracias era algo por qué celebrar cada día, no una vez al año. Aunque no crecí con muchos bienes materiales, sí disfruté de los cálidos abrazos de una madre amorosa y del buen ejemplo de un padre bondadoso y responsable.

Luego, él falleció de un infarto masivo cuando yo tenía 15 años de edad. Dos años más tarde, la embajada de Estados Unidos en Colombia nos otorgó la visa para vivir legalmente en nuestro país adoptivo: los Estados Unidos de Norteamérica. Supongo que podría haberme concentrado en las pérdidas sufridas a través de la vida: huérfano de padre a los 15; lejos del hogar, del país, de la familia y de los amigos a los 17 y debiendo aprender un nuevo idioma, etc. Pero un mes después de arrivar a los Estados Unidos, celebramos nuestro primer Día de Acción de Gracias. Nos ayudó a poner nuestra vida en perspectiva. Aunque lejos de nuestra patria, teníamos un nuevo hogar. Habíamos dejado atrás familiares y amigos, pero todavía nos teníamos los unos a los otros y también algunos amigos nuevos. Y aunque estábamos lejos de la iglesia que nos vio nacer, descubrimos una nueva fe que nos trajo gran esperanza. Así que junto a nuestras circunstancias negativas, Dios nos proporcionó muchas cosas positivas en qué enfocarnos.

En el matrimonio, temo que a menudo miramos la parte negativa de nuestra pareja en vez de la positiva. Oí una historia acerca de una pareja de recién casados que en su luna de miel el novio le dice a la novia, tomándola de la mano: “Ahora que estamos casados, querida, espero que no te importe si te menciono algunos pequeños defectos que he advertido en ti.” “En absoluto”, respondió la novia, tímidamente: “Fueron esos pequeños defectos los que impidieron que me casara con un marido mejor.”

Esa historia hace que querramos buscar el sabio consejo de James Dobson, quien dice: “La clave para tener un matrimonio saludable es mantener los ojos abiertos de par en par antes de casarse -y entreabiertos, después.”

¡Agradézcales!

A Matthew Henry, el conocido comentador bíblico, le robaron su billetera. Comprendiendo que su deber era dar gracias en toda circunstancia, meditó en este incidente y registró lo siguiente en su diario de vida:

“Permítanme agradecer, primero, porque él nunca me robó antes; segundo, porque aunque se robó mi billetera, no atentó contra mi vida; tercero, porque aunque se llevó todo lo que tenía, no era mucho y, cuarto, porque yo fui a quien le robaron, no el que robó”1

Pensando en ello, también me siento agradecido. Doy gracias a Dios primero por la familia con quien pasaré estas fiestas. Segundo, porque aunque mi esposa y yo no vemos las cosas de igual forma, tenemos ojos para ver lo bueno del uno y del otro. Tercero, porque aunque nuestras hijas no siempre hacen lo que deseamos, son lo suficientemente maduras para tomar sus propias decisiones. Cuarto, porque aunque no seamos la familia perfecta -¿y quién lo es? -el amor que nos tenemos los unos a otros, el que sentimos por Dios y Su amor para con nosotros, es lo que nos mantiene unidos en la vida durante los momentos más difíciles.

Si valora lo que he compartido con usted, permítame hacerle una rápida pregunta personal: ¿Le ha expresado gratitud a su familia? Si la respuesta es negativa, no existe mejor momento para hacerlo.

1 Del sitio web Wholesome words Quotes & Notes, accesado en October 3, 2006. www.wholesomewords.org/devotion1.html.

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Por Claudio Consuegra. Porción reimpresa con el permiso de Mid-America Outlook Magazine, Vol. 27, #11 y el de Mid-America Union. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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