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¡Agua!
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Fotografía: Jason Myres
El año 1986 tuvo tremendos desafíos financieros para nuestra familia. Fue el primer año de estudios universitarios de nuestro hijo con todas las demandas financieras que conlleva. Fue también cuando el lugar de empleo de mi esposo cerró sus puertas después de 18 años y se mudó a Phoenix. Escogimos quedarnos en Arden, de modo que había que buscar un nuevo empleo. Además nos enfrentamos con varias reparaciones grandes en nuestro hogar que necesitaban atención. La prioridad número uno era excavar un nuevo pozo de agua. El que teníamos no suministraba suficiente, permitiendo extraer sólo unos chorros pequeños y un lavado de ropa diario.

Mi marido había recibido el pago de sus vacaciones y además otro por cesantía, de manera que decidimos apartar $1.500 dólares para una nueva bomba de agua. Contratamos a una compañía local de perforación que nos recomendaron unos amigos. En pocos días una gran retroexcavadora y tanques de agua fueron situados cerca de la casa.

La perforación comenzó un poco después del almuerzo. La mañana había servido para nivelar, reforzar y llenar los estanques de agua para lubricar la perforación. Los trabajadores eran un grupo de hombres con bandanas, pero sin camisas, que masticaban tabaco -lucían rudos, pero sabían realizar bien su trabajo.

Escogí un lugar cubierto de hierba en el patio a una distancia discreta, y me senté a observar. Los primeros 60 pies fueron sólo polvo y pasaron rápidamente. A $6 dólares el pie cuadrado, sumaban un total de $360 hasta ese momento. Se agregaron 20 pies más de perforación, uno por uno, mientras aumentaba la profundidad. Yo también comencé a hacer cálculos, $480, $600, $720, $840, etc. ¡Cuando esa tarde finalizó el trabajo me sentía devastada! Habían perforado 300 pies de profundidad, a un costo de $1.800 dólares, ¡y todavía no encontraban agua! En nuestra área los pozos generalmente son cerca de la mitad de ése.

Telefoneé a familiares y amigos para que nos apoyaran y oraran por nosotros. ¿Qué podíamos hacer? Les rogué misericordia a los excavadores. Su respuesta fue: “Usted necesita el agua; usted encontrará el dinero.”

El Agua Comenzó a Salir a Chorros

A la mañana siguiente el grupo de trabajadores regresó y nuevamente ocupé mi lugar para observarlos. Pronto la máquina estuvo lista y comenzaron a cavar otros 20 pies adicionales. De repente, el agua comenzó a salir a chorros. Cuando la máquina retroexcavadora dio el próximo golpe, el agua salió disparada sobre los 60 pies. ¡Llegó hasta la colina adyacente! Corrí hasta donde estaban los excavadores y les pregunté: “¿Esa es el agua de sus estanques, o es la nuestra?” Me respondieron: “Señora, nosotros no andamos acarreando esa cantidad de agua.”

¡Qué felicidad tan grande! Dí brincos, grité e incluso abracé al único excavador que llevaba una camisa puesta. ¡No podía esperar para contárselo a todos! ¡A cualquiera que quisiera escucharme!

Cuando preguntamos qué cantidad de flujo de agua tendríamos, nos dijeron que sólo podían calcular hasta los 50 galones por minuto y que aún la bomba tendría agua. ¡Cincuenta galones por minuto! ¡Esa cantidad era suficiente para suministrar a un hospital entero! Yo habría estado satisfecha con cinco galones por minuto.

¡Hablemos de alabar a Dios de quien fluyen todas las bendiciones! Esas palabras con toda seguridad tomaron un nuevo significado para nosotros. Sentíamos que Dios nos había asegurado Su amor y preocupación en momentos de necesidad. Su habilidad para “exceder en abundancia sobre todo lo que le pedimos o pensamos” fue demostrado claramente.

Durante 19 años he tenido agua en nuestro pozo en tiempos de sequía, a veces las 24 horas del día y aún tenemos en abundancia la maravillosa y vivificante agua. Siempre que conecto las regaderas, siento nuevamente las generosas bendiciones de Dios que empapan nuestra tierra y nuestros agradecidos corazones: “Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre” (Salmos 136:1).

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Por Ruth Bradley. Reimpreso con el permiso de Signs of the Times, (Señales de los Tiempos), Septiembre 2006. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL 2002®.


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