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¬°Enterrados Vivos!
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Fotografía: Justyna Furmanczyk
Navegando recientemente por Internet encontré unas historias cortas, pero realmente fascinantes.

En Inglaterra, cerca del siglo XVI, una de las personas que llevaban el cuerpo de Matthew Wall hasta su tumba, tropezó. Como resultado, los demás dejaron caer el ataúd. ¡Y Matthew Wall despertó de su letargo y vivió por varios años más!

En el siglo XVII, una dama escocesa llamada Marjorie Elphistoe, murió y fue enterrada. Cuando unos ladrones de tumbas desenterraron su cuerpo para robar sus joyas, Marjorie comenzó a gemir. Los asustados ladrones corrieron por sus vidas. Marjorie despertó, caminó hasta su casa ¡y vivió seis años más que su marido!

Un incidente similar le ocurrió en 1674 a otra Marjorie (Halcrow), quien fuera enterrada en una tumba superficial por un sacristán que pensó regresar brevemente para robar sus joyas. Al procurar cortarle un anillo de su dedo, ésta despertó. Llegó a tener y a criar dos hijos.

Dados por muertos, estos tres individuos fueron enterrados vivos, ¡pero volvieron nuevamente a la vida! De una manera semejante, la ordenanza del bautismo cristiano simboliza la muerte y la vida.

En el libro de Romanos (capítulos 5 y 6), el apóstol Pablo lo explica de la siguiente forma: Dios demostró su inmenso amor hacia nosotros enviando a Jesús para que muriera en nuestro lugar. La muerte es el resultado del pecado (la desobediencia) pero debido a la gran misericordia de Dios, Cristo sufrió las consecuencias en nuestro favor. ¡Jesús murió para que nosotros pudiéramos vivir!

Debido a la desobediencia de Adán y Eva todos tenemos una naturaleza pecaminosa. Pero a través de la obediencia de Jesús quien murió en la cruz por nosotros, ahora podemos gozar del perdón de Dios. Cuando aceptamos lo que Jesús hizo por nosotros en el Calvario y pedimos que entre en nuestros corazones y nos cambie, Jesús procede a transformarnos desde el interior y a convertirnos en nuevas criaturas.

Vida Totalmente Nueva en Jesús

Del mismo modo, el bautismo cristiano simboliza un acontecimiento que ya ha sucedido en nuestros corazones y vidas. Cuando somos sumergidos en las aguas del bautismo, declaramos ante el mundo que hemos muerto a nuestra vida pasada de pecado. Cuando emergemos del agua, estamos limpios, y entramos a una vida completamente nueva en Jesús.

Según Pablo, por medio del bautismo cristiano también nos unimos a lo que Jesús hizo en favor nuestro y a su resultado. Al ser sumergidos en el agua, somos bautizados en la muerte de Cristo. Cuando emergemos de ella para comenzar una nueva vida, es simbólico el hecho que aunque Jesús murió por nuestros pecados, la tumba no lo pudo retener. Se levantó de la muerte en ese domingo de resurrección para entrar a la vida eterna.

De modo que nosotros también podemos tener vida eterna aceptando al Señor, nuestro Salvador, pidiéndole que perdone nuestros pecados y rindiéndole el control de nuestras vidas. El bautismo es algo que le dice al mundo entero lo siguiente: “He renunciado a mi antigüa vida; Jesús me ha limpiado de mis pecados y me ha convertido en una nueva criatura!”

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Por Kathy A. Lewis. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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