Home > Archives > La Familia es lo Primero >
.
El Milagro de Ashley
.
Fotografía: Jasper Greek Golangco
¿Qué pueden hacer los padres cuando su hija adolescente sufre una condición médica que, usualmente, es fatal?

Nuestra familia se preparaba para irse a la cama. Ashley, de quince años, caminaba sonriendo por el cuarto. De repente, se frotó la frente, sobre la ceja derecha, y preguntó: “¿Por qué me duele la cabeza? Mamy, ayúdame, algo no está bien.” Se tomó de mí, arrodillándose al borde de la cama.

Le pregunté si el dolor era tan grande como para llevarla al hospital. Murmuró que sí, de modo que llamé a los paramédicos. Cuando Ashley trató de describir el lugar de donde provenía el dolor, noté que una de sus frases sonaba distorsionada, las palabras estaban desordenadas. Ashley también lo notó, diciendo: “¿Por qué las palabras no me salen de la forma que quiero?” Ashley continuó agarrando mi pierna y rogando: “¡Ayúdame; ayúdame!” Entonces comenzó a balbucear incoherencias. En ese momento llegaron los paramédicos y les conté lo que había observado en ella.

Luego de haber arrivado al hospital local, el doctor de la sección de emergencias me dijo lo que pensaba acerca de lo que le estaba ocurriendo a Ashley. Le reiteré la frase, cerciorándome que había comprendido bien: “¿Piensan que es un aneurisma?” Su respuesta fue: “No, Ashley ya tuvo un aneurisma. Lo hemos visto.” Me dijo que la habían estabilizado para llevarla en helicóptero hasta Iowa. Teníamos que firmar un permiso para que allí la operaran de emergencia.

Las siguientes palabras del doctor fueron aquellas que un padre nunca desea escuchar: “Sé que usted espera lo mejor, pero he visto muchos pacientes en la condición de Ashley y, generalmente, no logran recuperarse. De modo que quiero que esté preparada por si Ashley muere.”

Estaba impactada. Me enfrenté a la realidad de perder a mi hija y no había nada que pudiera hacer para impedirlo. Gemí ante Dios, pidiéndole que la mantuviera con nosotros. El equipo médico que acompañaría a Ashley estaba listo para salir, así que el médido nos dijo que habláramos con ella antes de partir. Sus ojos nos dieron una mirada vítrea.

Quédate con Nosotros

Ya en el estacionamiento, mientras observábamos cómo la trasladaban hasta el helicóptero, le grité: “¡Quédate con nosotros, Ashley; con mamy, papy y todos nosotros -Jared, Dwight, Jordan y Sarah- todos te amamos mucho! ¡Queremos que te quedes con nosotros! ¡No te rindas!” Levanté mis brazos y le rogue a Dios, en voz alta: “¡Dios, haz que Ashley se quede con nosotros, por favor! ¡No permitas que nos deje! ¡La amamos tanto, Dios, y te agradecemos por su vida que es tan preciosa para nosotros!”

Mientras guiaba hasta el Hospital y Clínicas de la Universidad de Iowa, traté de permanecer positiva. Traté de creer que Dios obraría dos milagros: Primero, mantendría viva a Ashley y, segundo, la restauraría a como era antes de que sucediera todo ésto. Haciendo a un lado los pensamientos de un posible funeral, pensé que debería repetirme: “Ashley está con nosotros; Ashley está con nosotros.” Después de algún tiempo, sentí un cambio en mi interior, como si aquella frase fuera la correcta, como si viniera del mismo Dios.

Aliviada, entré a la sección de emergencia, donde se hallaba Ashley, todavía con su mirada fija, aún con vida, esperando la cirugía. Durante la operación, esperé en la unidad de cuidado intensivo, donde un capellán me aguardaba y oró conmigo. Agradecí que estuviera allí y que no tendría que permanecer sola en un momento como ése.

Finalmente, sonó el teléfono. La voz en la otra línea, dijo: “Ashley salió de la cirugía. Sólo tomó una hora y cuarenta y cinco minutos. La trasladaron a la sala de recuperación y está muy bien.”

Pronto el neurocirujano vino a hablar conmigo. Me dijo que habían cerrado los conductos de los vasos sanguíneos que estaban sangrando para detener la hemorrágea. Él cree que Ashley sufría de una malformación de las arterias, lo que le había causado el aneurisma.

Durante cuatro días tuvieron que mantener frío el cuerpo de Ashley, debido a la incapacidad de su cerebro para regular la temperatura corporal después de este tipo de cirugía. Tenía tubos y electrodos por todas partes del cuerpo. Un letrero sobre su cama, decía: “Sin capa izquierda del hueso,” indicando que una sección de su cráneo había sido removida para la cirugía y para prevenir que el cerebro se hinchara.

Me dijeron que Ashley estaba sedada para mantener bajo el nivel de sangre de su cerebro. Cuando el Dr. Wilson estaba haciendo sus rondas diarias, le preguntó al personal si Ashley había hecho algún movimiento. Yo vi que había abierto sus ojos brevemente varias veces, cerrándolos de nuevo. Le habían hecho angiogramas para determinar si había coágulos de sangre u otros posibles preaneurismas que debieran ser tratados. Los angiogramas no revelaron problemas adicionales, de modo que le redujeron los sedantes.

Ashley comenzó a despertar sólo un par de días después de la cirugía. A pesar de tener el suero en sus muñecas, ella trataba de adivinar qué le había sucedido. Palpó el gran bendaje que cubría la apertura quirúrgica y comenzó a rascarse, pero la enfermera le dijo que no lo hiciera. Ashley estaba conectada a un respirador, de modo que no podía hablar y el doctor había expresado preocupación por la hinchazón y una posible parálisis en su lado derecho.

Fue un gran alivio cuando le removieron el respirador y los tubos que la alimentaban fueron quitados uno a uno. Pudo caminar nuevamente, recobró el habla, progresando desde una corta y simple frase al parloteo constante de una adolescente. Dios realmente nos mostró un milagro a través de Su respuesta a nuestras fervientes oraciones en aquella espantosa pesadilla del día 13 de julio de 2005.

Ashley me pregunta por qué la miro tan fijamente y tan a menudo. Yo le respondo: “¡Porque estoy viendo un milagro!”

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a
_______________________________

Por Shelley Watkins. Reimpreso con el permiso de Signs of the Times, (Señales de los Tiempos), Noviembre 2006. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.