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Soñando con la Victoria
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Fotografía: Melodi T
El juez tenía mi número: el 118. Levanté el brazo para indicar mi presencia y el juez hizo un movimiento afirmativo con su cabeza. Tomando mi lugar en la estera cuadrada, comencé mi rutina. Mi serie de volteretas laterales fueron las mejores que jamás había hecho; aunque mi doble back flip no fue tan alto como hubiera querido. La música terminó y la multitud aplaudió con entusiasmo y… Pero aquel grito fue el que me obligó a dejar de soñar despierta .

“Joelle, te lo digo por décima vez, ¡mantén los pies juntos arriba!”

Regina le gritaba nuevamente a mi hija. Yo no estaba ganando una competencia de gimnasia -sólo estaba sentada en un frío galpón débilmente encendido, repleto de equipos de gimnasia y de chicos sudados de los cuales una era la mía. Desde luego que deseaba que Joelle lo hiciera perfecto, pero quería que se lograra en forma fácil y suave, y no a través de la disciplina tortuosa de una poderosa mujer con un título de Entrenadora Física de Penn State.

Después de las clases, mientras nos apresurábamos para llegar a nuestro carro, Regina me detuvo. Ella y yo no habíamos hablado mucho en el último tiempo. Ella sabía que Joelle asistía a una escuela de iglesia, pero su único comentario había sido: “¿A un colegio cristiano? ¡Lo único que quieren en la iglesia es tu dinero!” Nunca más le hablé de ella.

Regina tenía en su mano un folleto que mi iglesia había enviado a miles de personas en la ciudad, invitándolos a asistir a una serie de conferencias sobre profecía. Yo era parte del grupo de música organizador y ella me había reconocido en la fotografía. “Sí, soy yo,” le dije. “Es una foto horrible”.

“¿Sobre qué son las reuniones?”, me preguntó. “Bueno, son algo difíciles. A la mayoría de las personas que asisten se les dificulta interpretar a Daniel y Apocalipsis y ese es el tema principal de las conferencias. El verdadero valor es que el orador utiliza la Biblia y retrocede en la historia para demostrar toda su enseñanza.” Lo había dicho. Finalmente, algo positivo había salido de mi boca.

Sería un Milagro

Regina se quedó allí sosteniendo el folleto en sus manos y estudiando mi fotografía y la lista de los temas. Al llegar a mi casa, hice salir a los niños rápidamente del carro pensando durante todo el tiempo que si Regina estuviera interesada en asistir a mi iglesia, sería un milagro y, por otro lado, yo sería responsable de hacerla sentir cómoda en mi iglesia y casi no podía soportar aquella idea.

Luego de dos semanas, durante un domingo de noche, las luches de un carro iluminaron parte de la iglesia luego del primer himno, apareciendo Regina. De toda la campaña se había perdido las primeras cinco reuniones -esas donde ella habría disecado el mensaje- y asistió a aquella donde el tema era el anticristo. Me hice de valor para buscarla después de acabado el servicio y lucía bastante deprimida.

“Vine sólo para escucharte cantar,” dijo, “pero recibí mucho más de lo que esperaba.” Regina me pidió que le prestara la Biblia.

Mi fotografía y la relación que Regina tenía con mi hija la llevaron a aquellas reuniones -Dios hizo el resto. Regina aceptó a Jesús en su corazón y llegó a ser miembro de mi iglesia y una de mis mejores amigas. El refinamiento que ocurrió en su vida no fue sino un milagro y lo que sucedió en su interior, también lo fue. Ciertamente, yo fui una vasija poco dispuesta de mostrar el amor de Jesús y, sin embargo, aprendí que mi influencia en las pequeñas cosas de la vida pueden tener una consecuencia eterna para otra persona.

Mateo 5:14, 16 dice: “Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver. . . De la misma manera, su conducta debe ser como una luz que illumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así las verán los demás y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo.”

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Por Dee Reed. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión TRADUCCION EN LENGUAJE ACTUAL ® 2002.


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