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Tentación y Pecado
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Fotografía: Hemera
Si el pecado no fuera divertido, no habría nada tentador en él. Somos tentados por el pecado porque es algo que nos engatusa.Es algo que nos apetece hacer. Una diversión… o, al menos, eso es lo que nos parece. Satanás es un maestro en tomar algo bueno y hacer una imitación barata de ello. Hemos sido creados para gozar “de lo bueno,” pero Satanás lo ha tomado y lo ha convertido en “algo malo.”

Por ejemplo: Pablo habla de “emborracharnos” en Efesios. Él dice: “No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu” (Efesios 5:18).

Evidentemente, ser llenos del Espíritu Santo crea una sensación como la de “emborracharse” con alcohol. Ambas nos hacen sentirnos fuertes, invencibles, valientes, etc. Lo llaman “espíritus”. Pero el alcohol nos lleva a todo tipo de problemas que no ocurre cuando estamos llenos del Espíritu Santo. ¿Cuál de los dos es mejor?

¿Y qué diremos del sexo? Dios lo creó. Satanás ha tomado lo que es bueno y significativo en una relación matrimonial y nos ha engatusado para que participemos de ella antes del matrimonio, y también en situaciones de adulterio después del matrimonio. No importa lo divertido que pueda parecer en el momento; cuando se trata de una situación errada, ella crea todo tipo de dolor (enfermedades emocionales y físicas, y vacío espiritual). La relación en un contexto correcto es increíblemente especial. Podemos leer el libro Cantar de los Cantares para probar lo que Dios tenía en mente para el matrimonio. Satanás hace todo lo posible para que nos involucremos en el sexo y luego de casarnos, dejemos de practicarlo en nuestras relaciones.

Dios ha creado cosas buenas que Satanás ha malusado. Él ha tomado lo bueno, nos ha engatusado y nos ha atrapado en lo disfuncional de todo lo bueno.

Plan de Acción

La próxima vez que seamos tentados, debemos darle un vistazo muy de cerca a lo que nos está tentando. Debemos escarvar entre las capas, y ver dónde nos está llevando esa tentación. Necesitamos ver claramente quién nos está tentando y cuál es el propósito de esa tentación. Puede que luzca divertido por encima, ¿pero dónde nos está llevando esa tentación? Pedro nos dice: “Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos” 1 Pedro 5:8,9 (NIV).

Pablo dice que la tentación puede manejarse. Él nos advierte: “Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer” (1 Corintios 10:12). Luego nos alienta: “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir” (1 Corintios 10:13).

La responsabilidad recae en Dios. Cuando somos tentados, Él lo sabe. Está ansioso y dispuesto a hacer algo. Todo lo que nosotros debemos hacer, es pedírselo.

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Por Chad McComas. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.
Los textos han sido extraídos de la versión REINA-VALERA © 1995 y NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 2002.


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