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Mi Padre es...
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Fotografía:Jyn Meyer
Se dice que como Dios no podía estar en todas partes, creó a las madres. Pero pienso que creó a los padres para mostrarnos Su carácter.

Algunos aspectos del carácter de Dios se muestran a través de la historia de la zarza ardiente, la voz de trueno y los relámpagos del monte Sinaí, haber calmado el mar furioso o la purificación del templo. A través de mi padre pude detectar el especial lado creador del carácter de Dios.

Cuando escucho a alguien leer “La Creación” de James Weldon Johnson, veo a Jesús en Su momento más creativo, y también veo a mi padre.

Cuando niña, en ocasiones en que los padres jugaban a lanzar al aire a sus hijos o practicaban juegos rudos, mi padre y yo lo hacíamos con juegos de palabras, de enunciación. Algunos niños se jactaban de la proeza atlética de sus padres. Yo nunca dije: “Mi padre puede pegarle al tuyo,” pero a menudo pensaba que él podría dejarlos sin habla.

Cuando los demás niños jugaban al bésbol con sus padres, mi padre y yo repasábamos una nueva canción que estaba escribiendo. Yo no tocaba el piano muy bien, pero nos sentábamos a tocarlo vez tras vez, repasando y practicando las frases y compases. Me sentía feliz de poder ayudar a papá.

Cuando mi padre recitaba un poema, estimulaba todos los sentidos de quienes lo escuchaban.

Cuando hablaba de una flor sobre una pared y ponía la mano hacia arriba, yo veía la flor, casi podía sentir las raíces e imaginaba la áspera grieta de donde había sido arrancada.

No es lo que Sabemos…

Cuando mi padre llegó a ser el editor de una revista para jóvenes, me invitó a escribir una columna mensual para él. Sentí vergüenza al principio, debido al obvio nepotismo que implicaba. Él me ayudó diciéndome que incluso en nuestra relación con Cristo, no es lo que sabemos lo que importa, sino a Quién conocemos.

Al escribir aquella columna mensual, aprendí a escribir, a escribir y a volver a escribir. A revisar un manuscrito hasta que fuera entendido por cualquiera que lo leyera. Perfeccionar un escrito fue/es una dura lección para mí. Lo vuelvo a aprender cada vez que someto un artículo para mi padre. Con paciencia él lo rehace, cambiando a veces sólo un poco y, en otras ocasiones, cambiando mucho. Le entrego lo más que puedo, entonces papá lo toma y siempre logra que lo que escribo luzca aún mejor.

Cristo también lo hace así, aceptando lo mejor de nosotros y agregando Su toque de perfección, logrando que brillemos ante Su imagen.

“Dios tiene poder para hacer mucho más de lo que le pedimos. ¡Ni siquiera podemos imaginarnos lo que Dios puede hacer para ayudarnos con su poder!” (Efesios 3:20).

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Por Dee Reed. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión TRADUCCION EN LENGUAJE ACTUAL, © 2002.


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