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Crecimiento Espiritual
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Fotografía: Marc Garrido i Puig
Hace algunos años, recibí un obsequio de un agricultor que me enviaba tres cactus de Arizona. Anticipando que florecerían y crecerían, los puse en una maceta en la ventana de mi cocina, junto a otras plantas. Cada vez que regaba las plantas, sentía un gran impulso de regar los cactus. Aunque las instrucciones decían que había que regarlos una vez al mes con una cuchara, a veces les dejaba caer sólo un chorrito de agua pensando que se sientirían felices por ello. Pero luego de varios meses, uno de los catus empezó a inclinarse un poco, fijándome que el colorido y la textura de la planta cambiaban en su base. La había regado demasiado. En cierta forma, la estaba matando bondadosamente.

¿Tiene esto algo que ver con el crecimiento espiritual de un niño? Creo que sí. Para poder sobrevivir, un niño ciertamente necesita de aire, alimento, agua y refugio. Lo mismo sucede con las plantas. Pero cada tipo de planta necesita el mejor tipo de tierra (refugio), de nutrición (abono y agua) y de aire para que aquella planta en particular pueda florecer y crecer. Así pasa con cada niño. Cada uno de ellos es un individuo que necesita cuidado específico para sus necesidades peculiares.

Nutriendo el Crecimiento Espiritual de su Hijo

Puede ser un verdadero desafío conocer el cuidado específico que necesita una planta. Pero resulta aún más desafiante saber lo que un niño necesita para crecer espiritualmente. ¿Qué prácticas y creencias son necesarias para inculcar la espiritualidad en un niño?

Un niño necesita vivir en familia, con un fuerte sentido de la ética (la forma en que nos tratamos a nosotros mismos y a los demás), y valores (lo que realmente cree su familia). Cada uno de ellos necesita un sentimiento de seguridad que lo lleve a través de los dolores y desilusiones de la vida. Podemos construir las bases de una vida de oración en el niño, orando con él (o ella) en momentos de alegría y de preocupación.

Los niños necesitan un sentido de tradición y de comunidad. Los servicios religiosos de la iglesia, el asistir regularmente a acontecimientos patrocinados por la iglesia y la participación en los diferentes programas de ésta, reforzará en el niño un sentido de pertenencia.

Eventualmente, el niño decidirá por sí mismo lo que desea creer acerca de las cosas espirituales. Sin embargo, los padres son la guía que más influirá en él y su fuente más importante de orientación.

Lo invito a considerar la forma en que está modelando la confianza y la bondad en su hijo. ¿Está, usted, emocionalmente dispuesto cuando su niño lo necesita? ¿Comparte con él sus razones para creer lo que cree, y de qué forma esa fe potencia su vida? ¿Le otorga valor a las maravillosas obras de la creación de Dios en forma diaria?

Un niño necesita saber que es amado por lo que es, y no por lo que hace o deja de hacer. Un niño necesita ser amado y cobijado personalmente… Ese es el desafío mayor. “¿Cómo puedo amar incondicionalmente a mi hijo infundiendo en él (o ella) las creencias religiosas que tanto valoro?” Eso refleja la siguiente pregunta: “¿Cómo debo cuidar esta planta en particular?”

Piense en ésto: Tal vez a usted les gusten las violetas, pero el Señor puso a su cuidado un cactus. O, tal vez a usted le encanten los pinos, pero Dios quiso que usted cuidara un rododendro.

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Por Susan Murray.  Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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