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Ramillete de Promesas
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 Fotografía: Stock.xchng
“Hay una diferencia pequeña en las personas, pero esa pequeña diferencia se transforma en algo grande. La pequeña diferencia es la actitud. La gran diferencia puede ser positiva o negativa.” Clement Stone


Una actitud de gratitud suena bién. Pero cuando le damos una mirada cercana, nos preguntarnos: “¿Qué es y cómo puedo obtenerla?” De acuerdo con el Diccionario Inglés Sage, actitud significa, principalmente, “postura teatral creada para un efecto.” Ah, eso tiene que ver con la mirada.

La segunda definición hace eco de la primera, pero la tercera definición cava más profundamente. Aquí "Sage" nos dice que esa actitud es “un estado mental complejo que implica creencias, sentimientos, valores y disposiciones para actuar de cierta manera.” ¡Ay! No es extraño que el tener una buena actitud pueda ser tan difícil y complejo. El diccionario "Sage" lo dice.

Sí, una actitud de gratitud es mucho más que la forma en que actuamos o el modo en que posamos. Una actitud de gratitud es el reflejo de algo que está ocurriendo más profundamente en nosotros. “…porque de lo que abunda en el corazón, habla la boca” (Lucas 6:45).

Estoy aprendiendo que el cultivar una actitud de gratitud es poner atención a lo que está ocurriendo dentro de mi corazón; observando y haciendo preguntas. ¿Me siento estresado? ¿Desesperado? ¿Perdido? ¿Agobiado? Estoy aprendiendo que estos sentimientos están aquí no para acosarme, sino para hacerme recordar que tengo que examinar al interior de mi corazón y preguntarme: “¿Trabajo solo en algo que fue diseñado para ser realizado en asociación?”

En ese lugar dentro de mí, donde mi humanidad se agota y clamo a Dios, declarando: “¡Puedo hacerlo!”, allí encuentro una razón para mi actitud de gratitud. Ocurre durante una conversación familiar.

"Me alejé de ti y traté de hacerlo por cuenta propia." 

"Sí, lo hiciste."

"Estaba equivocado. Lo siento. ¿Podrías perdonarme?

"Sí, ya lo hice."

"No puedo hacerlo. Me siento aproblemado… desesperado… perdido… agobiado…"

"Sí, lo sé. Por eso estoy aquí."

"¿Podrías ayudarme?" "Toma, dejaste caer tu ramillete de promesas. Tómalo con una mano y dame la otra.”

“Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: No temas, yo te ayudaré” (Isaías 41:13).

No importa cuán malvada, mundana e interminable sea mi vida, tengo ante mí la oportunidad de respirar con alivio, tomar Su mano y colocar mi nariz en Su ramillete de promesas.

“Yo cumpliré Mi palabra.” Ezequiel 12:28

“¿Quién acusará a los que Dios ha escogido?” Romanos 8:31-34

“El que comenzó tan Buena obra en ustedes, la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.” Filipenses 1:6

“…ustedes han recibido esa plenitud.” Colosenses 2:10

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13.

“Juntos somos más que vencedores.” Romanos 8:37

“Sabrás entonces que yo soy el Señor, y que no quedarán avergonzados los que en mí confían.” Isaías 49:23

Él ha prometido esto para usted y para mí. ¿Deseará uno de sus capullos? ¿O, todo el ramillete…?

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Por C. Rene Ammundsen. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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