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Familia de Cinco
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Fotografía: Jeri Gray
Algunos de ustedes pueden sentirse familiarizados con el lugar. Tal vez hayan tenido una experiencia similar. Después de almorzar en Fernwood Gardens (un jardín botánico cerca de Buchanan, Michigan), mi esposo y yo hicimos una caminata por la costanera del río St. Joseph. Al sentarnos a disfrutar del tibio y tranquilo sol, observé que había dos gansos canadienses adultos nadando por el río. En medio de ellos había tres gansitos pequeños. ¡Hablemos de nadadores sincronizados!

Mientras me maravillaba de su belleza y de la forma en que nadaban juntos, escuché el motor de un bote acercándose a ellos. Se acercaba tan rápidamente que temí que los alcanzaran y no pudieran nadar para estar a salvo. Claro, los padres gansos podrían haber salido de esa situación en segundos, ¡pero no sus gansitos! El bote comenzó a acercarse cada vez más.

Los gansos estaban en la parte ancha del río. Casi imperceptiblemente, el que lideraba el grupo cambió de dirección y comenzaron a dirigirse hacia la playa. Su familia lo seguía. No sentían ni confusion, ni ansiedad.

Mientras los padres dirigían a sus pequeños hacia un lugar seguro, me preguntaba cómo sería si fueran una familia de seres humanos. La mujer tal vez diría: “Yo cuido a mis críos mejor de lo que lo hacen ustedes, y sé que nadan más rápidamente hacia la izquierda que hacia la derecha.” Los padres habrían discutido, incluso, argumentado acerca de cuál de los dos sabía cómo actuar mejor en aquella situación. Mientras tanto, los pequeños podrían haber peligrado y todos hubieran perdido un tiempo invaluable. Estos padres tenían una sociedad y trabajaron unidos por el bien de su familia.

Mientras se deslizaban, aparentemente sin esfuerzo, hacia la orilla, y el bote pasaba ya no cerca de ellos, pensé que en esta historia había una lección que aprender. Luego que la familia de gansos estuvo a salvo, descansaron bajo la sombra de unos árboles junto a la playa y mi esposo y yo charlamos acerca de las lecciones que podíamos obtener de aquella experiencia.

Esta familia de gansos ilustraba lo que creo que Dios intenta que sean nuestras familias. Las parejas de gansos duran toda la vida, y ambos padres cuidan de sus gansitos. El anhelo de Dios es que el marido y la esposa, madre y padre, trabajen unidos por el bien de sus hijos. Ellos deben proteger a sus hijos de los peligros de este mundo. Creo que aquellos tres gansitos no tenían idea del peligro potencial que corrían.

Le invito a considerar otras lecciones que podemos aprender acerca de los gansos canadienses y su pequeña familia de cinco.

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Por Susan Murray. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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