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Rivalidad entre Hermanos
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Fotografía: Terry Eaton
“¡Mami, mami, José me pegó!”, llora Celeste. Usted piensa que todo se ha calmado cuando escucha que José grita: “¡Saquen a Celeste de aquí! ¡Acaba de arruinar el camión que construí con los bloquecitos Lego!” Parece no terminar nunca. ¿Qué puede hacer, usted?

La rivalidad entre hermanos suele ser peor entre los siete y los nueve años de edad, aunque generalmente aparece más temprano y puede durar mucho más tiempo. Muchos especialistas de la familia asumen que es una parte natural y normal del crecimiento que desaparece con el tiempo o se reduce a un nivel soportable. Hasta cierto punto eso es verdad, pero no totalmente.

¿Ha asistido, usted, a una reunión familiar y, de repente, se ha sentido como un niño? Sus padres le dijeron qué hacer y usted sintió que afloraban todas las viejas rivalidades entre hermanos durante todo el fin de semana. ¿Cómo se siente cuando su hermana es promovida en su trabajo, y usted no? ¿O si su hermano gana más dinero que usted? Algunas familias llegan a enredarse en rivalidades que jamás terminan.

Padres Cristianos Poseen Metas Más Altas

Desde luego que como padres cristianos tenemos metas más altas para nuestras familias. Deseamos que el amor y la compasión prevalezcan en nuestro hogar, como también afuera. ¿Qué puede hacer usted para reducir la rivalidad entre hermanos y permitir que sus hijos comiencen a experimentar el gozo del amor y la bondad entre los miembros de su familia?

El Centro Psicopedagógico de Filadelfia en su libro titulado“Your Child’s Emotional Health” (La Salud Emocional de su Hijo), ofrece excelentes pautas para reducir la rivalidad entre los hermanos:

1. Verifique el cuociente de rivalidad de su hogar. En una atmósfera de peleas, los niños harán lo mismo que ven hacer a sus mayores.

2. Trate de darle la misma cantidad de atención individual a cada niño.

3. Dé pautas claras que promuevan el respeto para cada miembro de la familia.

4. Nunca compare a uno de sus hijos con el otro.

5. Cree junto a sus niños recuerdos de los buenos momentos pasados en compañía.

6. Tanto como le sea posible, permita que sus hijos resuelvan sus propios conflictos.

A menudo, los niños pueden jugar pacíficamente con cualquiera, menos con sus hermanos. Serán amables y compasivos con otros niños y adultos, pero no entre ellos. La rivalidad básica entre los hermanos estorba. Prefieren morir, dicen ellos, que ser amables con sus hermanos o hermanas. Si usted puede minimizar la rivalidad entre los hermanos, sus hijos comenzarán gradualmente a vivir más pacíficamente y aprenderán a gozar los unos con los otros.

”…porque Dios no es un Dios de desorden sino de paz” (1 Corintios 14:33).

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By Donna J. Habenicht. Exerpt reprinted with permission from "10 Christian Values Every Kid Should Know", Review and Herald Publishing Association. Copyright © 2006 by GraceNotes. All rights reserved. Use of this material is subject to usage guidelines. Scripture taken from the NEW INTERNATIONAL VERSION ®.


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