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Relaciones Melancólicas
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Fotografía: Gokhan Okur
Cada uno de nosotros ha experimentado situaciones donde otro ser humano, especialmente un niño, nos ha “sacado de quicio”. A veces estas interacciones negativas son momentáneas; otras, duran por días.

¿Se ha sentido, usted, atrapado en una situación así? Tenga valor. No está solo y puede seguir estos pasos para disipar lo que desearía llamar “relaciones melancólicas”. Trate de hacer lo siguiente:

Ventile sus sentimientos escribiendo palabras que describan cómo visualiza al niño/persona que lo frustra. No se detenga para analizar sus respuestas; sólo identifíquelas. Sea específico. La única regla aquí que debe escribir es lo que usted cree que es la persona, no lo que usted piensa que la persona debiera ser. Por ejemplo:

¡Lilian es terca!

¡Lilian es susceptible!

¡Lilian es demasiado escrupulosa!

Lilian es una soñadora. (Note que no digo poco atenta, eso nos diría lo que ella no es.)

Hágase esta pregunta: “¿Cómo me hace sentir esto?” Enumere sus respuestas:

Me siento frustrado, furioso, enojado, deprimido, listo para renunciar…

Habiendo identificado exactamente lo que le molesta, respire, relaje su mandíbula y considere dos puntos muy importantes. Primero, los sentimientos nunca son incorrectos. Los sentimientos simplemente son. La forma en que usted los maneja puede necesitar mejoría, pero los sentimientos en sí, no son errados. Nosotros y nuestros hijos necesitamos comprender el papel importante que juegan los sentimientos saludables, de manera de ayudarnos al hacer juicios acerca de nuestra propia conducta, así como el papel que ellos juegan en ayudarnos a establecer límites sensatos entre nosotros y los demás.1 Y, segundo, ¿sabía usted que puede encontrar algo para alegrarse en esta lista de “rasgos atroces”?

Busque lo Positivo

Mire hacia atrás y, al hacerlo, identique algo positivo en cada rasgo negativo. Como por ejemplo:

Lilian es terca –Puede que sea muy determinada o persuasiva. Eso la ayudaría a completar la tarea cuando los demás han renunciado a ella.

Lilian es susceptible –Puede ser muy sensible. Ella podrá experimentar necesidades que los demás no perciben…

Lilian es demasiado escrupulosa –Puede ser muy cuidadosa o detallista…

Lilian es una soñador –Puede ser muy creativa e imaginativa. . .

Lilian es desordenada –Puede ser muy llevadera, sin llegar a estresarse…

Espero que este ejercicio eleve sus espíritus y les proporcione algo por lo cual estar agradecidos.

Y la próxima vez antes que los sentimientos comiencen a aflorar, trate de que la situación se aminore con algunos elogios positivos en vez de reaccionar: “¡No seas tan escrupulosa!” Diga lo siguiente: “Estoy feliz porque tengo un hijo/hija que pone atención a los detalles. Ese rasgo podría ayudarte a ser un buen periodista, doctor… Veamos lo que podemos hacer.” El elogio ayudará a cada uno de los involucrados a sentirse más positivos y a abrir el camino hacia la resolución de sus conflictos.

Y si los sentimientos aún afloran… ya sabe lo que puede hacer.

1 Carol Cannon discute este tema a fondo en su libro titulado: "Never Good Enough", 1993.

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Por C. Rene Ammundsen. Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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