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No Ahora
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Fotografía: Jyn Meyer
Durante una conferencia anual de capellanes, una de mis compañeras en el ministerio compartió una historia desgarradora acerca de la enfermedad y muerte de su hijito de siete años de edad. Todo comenzó con un mareo que se convirtió en diplopía (o doble visión) y debilidad generalizada con el tiempo. A lo largo del camino se consultó a médicos, se realizaron exámenes; pero nada serio se descubría. Esta madre de tres hijos esperaba que eventualmente él se recuperara. Sin embargo, su hijo llegó a un punto en que no podía hablar ni levantarse de la cama. En ese momento, un quinto MRI reveló que había un tumor inoperable en el cerebro.

A través de ese trayecto increíble y doloroso, mi colega como así también miles de otras personas, oraron por la sanidad del niño. Ella recuerda cómo diariamente le decía al Señor que Él recibiría el reconocimiento por realizar un milagro en la vida de su hijo. Ella trató de muchas otras formas negociar, racionalizar y suplicar al Todopoderoso para poder recibir la sanidad que ella deseaba tan desesperadamente para su hijo. No fue hasta el final que ella aprendió a aceptar la respuesta de Dios –no ahora.

Dios Dijo: No Ahora

Al vivir nuestras vidas, nuestro Creador a veces nos dice: No ahora. ¿Por qué? No siempre lo sabemos. Me conozco bién; a menudo he luchado y he utilizado toda mi energía para lograr que algo suceda. Pero no tenía que suceder. Dios dijo: No ahora. La paz llegó cuando renuncié luchar y acepté lo que tenía que venir. No fue hasta un tiempo después que comprendí la razón, e incluso, le agradecí al Señor por no haberme dado lo que deseaba en aquel momento. Más aún, en otras ocasiones nunca sabremos hasta que estemos en el cielo, las razones del por qué Dios nos dijo: No ahora.

Si hay algo en su vida que usted desee mucho, ya sea sanidad, un milagro financiero o algo más, Dios quiere que usted se lo pida. Pero sólo Dios es el Todopoderoso y, por lo tanto, sabe lo que es mejor en cada situación. La paz llega cuando traemos nuestros pedidos ante el Creador sin dictar el resultado final. La paz nos inunda como un río cuando nos resignamos y aceptamos la respuesta que Dios tiene para nosotros, confiando en que Él sabe lo que es mejor para nuestras vidas.

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Por Kathy A. Lewis. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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