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Necesidad de Oración
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Fotografía: Annisa Lam
Me encogí de verguenza cuando mi querida amiga me dijo que estaba enviándome un cheque de $100 por correo para ayudarnos a sobrepasar un mes con dificultades. Había vacilado en mencionarle que teníamos problemas temiendo que pensara que estaba pidiéndole ayuda, cuando en realidad, lo único que le pedía era que orara por nosotros. Me sentí avergonzada al saber que me había enviado el dinero, pero cuando llegó se transformó en una tremenda bendición. Luego me escribió para agradecerme el haberle permitido bendecirme.

Sus palabras de agradecimiento me sorprendieron y me humillaron. A menudo, he vacilado en pedir que oren por alguna necesidad específica que tengo, preocupada de que los demás lo tomen como si se tratara de un pedido de ayuda. Muchas veces, durante un estudio bíblico en nuestro hogar, me he quedado callada acerca de mis necesidades familiares. Mi orgullo ha silenciado mi lengua. Pero las palabras de mis amigos me recordaron de algunos momentos cuando Dios nos ha bendecido poderosamente a través de la bondad de otras personas. Habían obedecido las instrucciones de Dios al contestar nuestras oraciones-entonces, ¿por qué tendría que sentirme avergonzada o humillada?

Una tarde, durante una de las reuniones en mi hogar, mi esposo y yo hablamos acerca de la necesidad de pedir por el poder de Dios para continuar con nuestro ministerio con los refugiados e inmigrantes, por sabiduría como padres y por otras necesidades espirituales. Aunque en nuestra casa el refrigerador estaba a punto de expirar, aún enfriaba algo nuestros alimentos. No podíamos imaginar cómo obtendríamos el dinero para comprar uno nuevo o, incluso, uno usado que funcionara. Deseaba pedir una oración para obtener un nuevo refrigerador, pero lo encontré demasiado frívolo.

Pedido de Oración Silencioso

Luego, mientras hablábamos con otra de las parejas del grupo, bromeando, mencioné a nuestro agonizante refrigerador. Los ojos de mi amiga se abrieron y me sonrió.

“¿En serio? ¿Necesitan un nuevo refrigerador? Nuestro vecino acaba de comprar uno nuevo y nos pidió que llamáramos a alguna agencia de caridad para que vinieran a recogerlo.” Podía ver el entusiasmo en sus ojos. “Funciona perfectamente. Sólo que ellos querían uno nuevo.” En menos de dos días tuvimos otro refrigerador en casa, usado, pero mucho mejor que el que teníamos antes.

Mi amiga estaba muy entusiasmada por la oportunidad de ser una bendición para nosotros. Dios había preparado una bendición doble, y yo había estado reacia a pedirla. Al no compartir mi pedido de oración, estuve a punto de intervenir en el plan de Dios y de nuestros amigos para bendecirnos.

¿Cuántas veces mi silencio había impedido que los demás pudieran bendecirme? Y, ¿cuántas veces había guardado un silencio vergonzoso impidiéndome bendecir a aquellos por la abundancia de Dios en mi vida?

Jesús y sus discípulos a menudo hablaban acerca de orar por los demás; entonces, ¿cómo podemos seguir Su ejemplo si tenemos temor de compartir nuestros pedidos de oración y nuestras necesidades?

Cuando me agobia una necesidad y tengo la oportunidad de compartirla, le pido a Dios que me ayude a vencer mi temor, mi orgullo y mi inseguridad. Es maravilloso compartir con los demás la forma precisa y creativa en que Dios contesta nuestras oraciones. Ahora puedo ver cómo Dios me bendice con una oración contestada, El bendice a otra persona permitiendo que sea ella quien entregue la respuesta. Y no hay nada que temer.

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Por Kathryn Lay. Reimpreso con el permiso de Signs of the Times, Junio 2005. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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